Sunday, 5th February 2012

Riesgos del embarazo prolongado

Posted on 24. ene, 2012 by in bebes, parto

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lia1 Riesgos del embarazo prolongado

Entre 37 a 42 semanas es lo que dura un embarazo normal. Cuando se sobrepasan las 42 semanas, contando a partir de la fecha de la última menstruación, es considerado un embarazo prolongado y, por ende, de alto riesgo. Dicha situación, ocurre con mayor frecuencia en mujeres menores de 35 años, generalmente madres primerizas.
Normalmente, se aguarda hasta la semana 41 y, en caso de no desencadenarse el parto,  se evalúa a través de ultrasonidos realizar una inducción o una cesárea para evitar futuras complicaciones. Para ello,  se lleva a cabo un seguimiento al estado de salud del bebé, evaluando los movimientos fetales, la frecuencia cardíaca y el funcionamiento de los órganos, entre otras cosas; la cantidad de líquido amniótico, ya que si disminuye  puede provocar trastornos en el feto; el buen funcionamiento del cordón umbilical para asegurar la buena nutrición del bebé, caso contrario habrá sufrimiento fetal; el estado de la placenta, pues si está madura no garantiza la nutrición del bebé, corroborar si el bebé elimina materia fecal (meconio), a través de la observación del líquido amniótico; y la madurez de los pulmones, para verificar si el bebé se encuentra preparado para respirar por sus propios medios.
Mientras no existan problemas en la gestación, se suele aguardar hasta la semana 42 para hacer una inducción del parto o una cesárea. Pasado ese lapso, se corre el riesgo de que el bebé aspire el meconio a sus pulmones.

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Cómo reconocer las contracciones uterinas de falso parto

Posted on 27. oct, 2011 by in Embarazo, parto

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embarazada contracciones Cómo reconocer las contracciones uterinas de falso parto

Hoy haremos referencia a las contracciones uterinas de falso parto, las cuales suelen despertar dudas sobre todo durante las últimas semanas del embarazo, ya que nos hacen pensar que ha comenzado el trabajo de parto. Aunque sólo se trata de una falsa alarma. Vale recordar que en los días anteriores al parto aparecen contracciones que poseen la función de ablandar y acortar el cuello uterino, con el propósito de que pueda dilatarse. Éstas son contracciones difíciles de detectar, en especial en las madres primerizas.
Las contracciones uterinas de falso parto, por lo general, son breves e irregulares, no poseen una duración o intervalos de tiempo establecidos, y  derivan en falsas alarmas que algunas madres pueden interpretar como el comienzo del parto. Lo importante es saber que, si las mismas no aumentan en intensidad y frecuencia, no se las debe tener en cuenta, sólo constituyen una  señal de que pronto se iniciará el verdadero trabajo de parto.
Estas contracciones de falso parto abarcan la zona del útero, desde la parte superior hasta la zona inferior del mismo. No son dolorosas y se las puede reconocer por algunos signos característicos como el endurecimiento del abdomen y el incremento de la tensión abdominal. Esta clase de contracciones pueden darse desde la semana 26 de gestación y a medida que el embarazo es más avanzado se tornan más evidentes.
Reconocer las contracciones reales no es algo difícil, por cierto, ya que presentan pautas de tiempo y duración, al contrario de lo que ocurre con las contracciones uterinas de falso parto. A esto se le deben sumar los dolores que sufren las futuras mamás con ellas, algo que no sucede con las falsas, las cuales sólo producen una leve molestia.
De modo que las señales que indican que el trabajo de parto está por desencadenarse son la sensación de que el bebé a descendido, el aumento de la secreción vaginal, la secreción de líquido amniótico por la vagina debido a la fisura o rotura de la bolsa amniótica y, desde ya, las contracciones de parto, acompañadas de dolores, con una duración e intensidad en aumento.
Por consiguiente, un falso parto se diferencia de uno verdadero por el tipo de contracciones indoloras, que desaparecen al descansar, caminar o cuando se cambia de posición. Mientras que en un trabajo de parto verdadero, las contracciones aparecen en intervalos regulares de entre 30 y 70 segundos, que aumentan su frecuencia de a poco y que no desaparecen por más que se cambie de posición, se descanse o camine.
Sencillamente, las contracciones uterinas de falso parto sirven de entrenamiento para el útero y representan una señal de que el verdadero trabajo de parto se aproxima.

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http://embarazo.cuidadoinfantil.net

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Parto en el agua

Posted on 07. sep, 2011 by in nacimiento, parto

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1194555719 0 Parto en el agua

El parto en el agua, encuentra defensores y detractores por igual. Quienes defienden esta práctica, manifiestan que el sufrimiento del feto en el parto es mínimo. En cambio, sus detractores, sostienen que puede ser contraproducente ya que el bebé demora en aprender a respirar por sí solo. En cualquiera de los casos, debe efectuarse en condiciones específicas y siempre bajo la supervisión de un médico especialista, para evitar cualquier tipo de riesgos.
A diferencia de lo que sucede en el parto convencional, cuando comienzan las contracciones, la mujer se sumerge en una bañera, donde el agua, que debe encontrarse a una temperatura de 37 grados centígrados, facilita la dilatación.
En estos casos, la madre logra una mayor relajación gracias al contacto de su cuerpo con el agua. De este modo, el organismo segrega un mayor número de endorfinas, que constituyen las hormonas que atenúan el dolor.
Llegado el momento del nacimiento, hay algunas mujeres que deciden salir de la bañera para parir a su hijo en una cama o, incluso, sentadas en una silla. No obstante, por lo general, el nacimiento del bebé se produce en el agua.
La cuestión de que la cabeza del bebé, al asomarse, se encuentre unos minutos boca abajo dentro del agua, no supone ningún riesgo para su salud debido a que aún respira por medio del cordón umbilical.
Luego de que el cuerpo del recién nacido ha salido, a veces con ayuda de  una episiotomía,  el médico saca al bebé del agua, momento en que empieza a respirar por sí mismo.
Hay quienes consideran que en esta clase de partos, cuando los bebés se hallan en el exterior y establecen su primer contacto en el agua, casi no sufren porque el nacimiento se produce en un ambiente bastante parecido al que tuvo durante los nueve meses de gestación, mientras se encontraba en el interior de la bolsa de líquido amniótico.
Hay que tener en cuenta que estos nacimientos sólo son posibles en aquellos casos en que el embarazo haya transcurrido con absoluta normalidad, sin que hayan surgido ningún tipo de problemas durante la gestación.
De todos modos, algunos expertos se animan a sostener que los bebés que nacen mediante este tipo de práctica pueden presentar dificultades para respirar por sí solos porque vienen al mundo adormilados.

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Posición del bebé al nacer

Posted on 04. sep, 2011 by in parto

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posicion de salida para el bebe articulo landscape Posición del bebé al nacer

Por lo general, antes del parto, el feto suele estar ubicado cabeza abajo mirando hacia la espalda de la madre. Esta posición es la que le posibilita salir con mayor facilidad por el canal del parto. Algunas veces, el feto se encuentra de nalgas o de cara, lo cual es un riesgo para sí mismo como para la madre, por eso en estos casos el médico ginecólogo suele inclinarse por practicar una cesárea.
Lo usual, es que el feto se halle boca abajo y mirando en dirección a la espalda de la mujer, posición que favorece el paso por el canal del parto.
No obstante, la presentación de nalgas completa, con una pierna colgando hacia abajo, así como la presentación de cara, pueden implicar un riesgo tanto para la madre como para su hijo.  Por ese motivo, cuando se da alguno de estos casos, es que se suele practicar una cesárea.
En ciertos casos en que el bebé se encuentra ubicado de nalgas, es posible realizar un parto vaginal. Aunque ésta es una decisión que debe ser tomada con gran precaución por el médico ginecólogo. Si el profesional decide que el parto ocurra de forma natural, luego que hayan salido las piernas y la parte inferior del bebé, se debe proceder a la extracción de los hombros y del resto del cuerpo. Incluso, es posible que se requiera el uso de fórceps para ayudar en la extracción de la cabeza del bebé.

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Parir con ayuda de fórceps o ventosas

Posted on 04. sep, 2011 by in parto

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10322301 Parir con ayuda de fórceps o ventosas

En ocasiones, durante el parto, es necesaria la utilización de ciertos elementos para ayudar en la expulsión del bebé, tal como es el caso del fórceps y la ventosa, los cuales solo pueden ser utilizados cuando la cabeza del feto se encuentra en el canal de parto y existen evidencias de sufrimiento fetal.
El parto con fórceps es efectuado durante la fase expulsiva, cuando el cuello del útero se halla completamente dilatado y la cabeza del feto ha descendido al canal de parto.
Los fórceps constituyen una especie de pinzas que son encajadas a los lados de la cabeza del bebé, que sirven de ayuda cuando el feto no logra continuar descendiendo por la pelvis de la madre o, también, cuando el bebé se encuentra de nalgas o en posición posterior. Asimismo, se usan cuando las contracciones son muy débiles y en los casos en los que la mujer carece de fuerzas para continuar pujando, al final del parto.
Por su parte, la ventosa obstétrica es utilizada como alternativa al fórceps. Es introducida por el médico hasta quedar fijada en la cabeza del feto y, con la ayuda de  las contracciones, facilita sacar al bebé hacia el exterior.
Al igual que sucede con los fórceps, las ventosas solamente son empleadas cuando, durante la fase de expulsión, hay evidencias de sufrimiento fetal o en el caso de parto prolongado.

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Riesgos del trabajo de parto prolongado

Posted on 02. sep, 2011 by in nacimiento, parto

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2677682906 1 Riesgos del trabajo de parto prolongado

El criterio que se utiliza para establecer si un parto es prolongado, y necesita intervención médica, se encuentra ligado a diversos factores. Por lo general, se considera que un trabajo de parto es demasiado largo cuando dura, en el caso de madres primerizas más de 14 horas y cuando supera las 9 horas en mujeres que han parido antes. El mayor riesgo del parto prolongado es el sufrimiento fetal.
Puede suceder que ciertas mujeres posean un parto prolongado y que las intensas contracciones no logren su propósito de expulsar al feto.
Según lo considerado por los médicos, un parto se prolonga cuando sobrepasa las 14 horas en las madres primerizas y se extiende por más de 9 horas en el caso de mujeres que ya han tenido hijos.
Otro criterio que suele ser utilizado por los médicos es el de no progresión en ningún centímetro de dilatación en un plazo de entre tres y seis horas. Es decir, el cuello del útero no llega a dilatar ningún centímetro durante un tiempo que va entre las tres y las seis horas.
La cantidad de horas es simplemente un criterio orientativo, pero no un diagnóstico. También, depende de la impresión personal de cada profesional médico, además de otros factores que deben ser tenidos en cuenta en cada paciente en particular, como por ejemplo una cesárea previa.
Esta clase de parto necesita obligatoriamente la intervención del médico, porque es muy probable que pueda haber algún fallo en la dilatación o que el feto se halle obstruido por alguna causa, ya sea porque se encuentre mal ubicado o porque posea una anormalidad congénita, como es el caso de la hidrocefalia. De presentarse esta clase de complicación, el médico apelará al uso de los fórceps o ventosas o, como último recurso, practicará una cesárea.
Si el parto se prolonga de manera excesiva, puede ocasionar el agotamiento de la madre e incluso sufrimiento fetal. De ahí, la importancia de la aplicación de criterios médicos para establecer cuando un parto se extiende más allá de lo normal, para dar solución por ejemplo con la realización de una cesárea no programada o de urgencia.

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Parto vertical o en cuclillas

Posted on 01. sep, 2011 by in nacimiento, parto

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parto vertical1 Parto vertical o en cuclillas

El parto en cuclillas o vertical es una alternativa  distinta al parto convencional para la cual la mayoría de los hospitales se encuentran preparados. Existen unas sillas especiales, que reciben el nombre de sillas de parto, para que las mujeres puedan optar por dar a luz en cuclillas.
Se suele decir que el parto en cuclillas es más rápido e implica menos dolor para la madre en el momento del alumbramiento. Por ese motivo, ya hay diversos centros de salud que disponen de las denominadas sillas de partos para aquellas mujeres que se decantan por dar a luz en cuclillas. En esta posición, la mujer embarazada dispone de la ayuda adicional de la fuerza de gravedad, acelerando de ese modo el parto.
No obstante, existen algunos inconvenientes en un parto de estas características, ya  que la mayor presión que ejerce la cabeza del bebé sobre la pelvis de la madre en dicha postura puede llegar a provocar desgarros de consideración en la zona del periné. Por lo que, de producirse esta situación, la recuperación sería bastante más lenta y dolorosa para la madre, en comparación a un parto realizado en la posición convencional.
De todas maneras, es bueno que la madre pueda elegir de qué manera prefiere tener a su bebé, por supuesto, con la previa aclaración de un médico especialista acerca de los posibles riesgos que corre ante un parto de estas características.

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Factores que desencadenan el parto

Posted on 01. sep, 2011 by in nacimiento, parto

parto

parto Factores que desencadenan el parto

El inicio del parto se da en el sistema nervioso central de la embarazada. El hipotálamo manda una señal al sistema endocrino, el cual al liberar hormonas como la oxitocina, producen la aparición de contracciones, propiciando el parto. En ocasiones, es el útero el cual envía la señal al cerebro, para que este de inicio al proceso, tal como sucede en el caso de los embarazos gemelares, en los que el volumen del útero estimula las contracciones.
El parto es desencadenado por determinados cambios hormonales y endocrinos que surgen en el sistema nervioso central del feto y de la madre, más precisamente en el  hipotálamo. Esta afirmación echa por tierra algunas hipótesis que planteaban que el parto se iniciaba a partir de cambios en la placenta, las membranas y en el líquido amniótico. Al mismo tiempo, situaciones de estrés o ciertas lesiones cerebrales de otras zonas del sistema nervioso pueden provocar el parto.
Por su parte, el útero también puede intervenir en este proceso, debido a que es capaz de mandar señales al cerebro, aparte de ser receptor de las mismas. De ese modo, por ejemplo, en los embarazos gemelares el volumen del útero es un factor que estimula las contracciones. Es el útero quien envía señales al cerebro para producir los cambios hormonales necesarios para el desencadenamiento del parto.
Incluso, hay algunos expertos que consideran que podrían haber, a su vez, factores psíquicos que participan en el inicio del parto. De ahí que los mismos se animen a pensar que se produce una sintonía cerebral entre la embarazada y el feto, de forma tal que cuando el feto ya no se hallara a gusto en el útero mandaría señales endocrinas tanto a la placenta como a la madre. Ésta las recogería y daría comienzo de manera inconsciente la segregación de hormonas, como es el caso de la oxitocina, que generan la aparición de contracciones, dando lugar al parto.

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Embarazo múltiple = Embarazo de alto riesgo

Posted on 19. ago, 2011 by in Embarazo, parto

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embarazo multiple embarazo de riesgo 300x225 Embarazo múltiple = Embarazo de alto riesgo

Al embarazo múltiple se lo califica como un embarazo de alto riesgo obstétrico debido a las mayores probabilidades de complicaciones, ya sea a lo largo del embarazo como en el momento del parto en sí.
Incluso, será por ello que en los embarazos múltiples, a diferencia del el embarazo único, lo más frecuente es que se practique una cesárea sobre todo por la posición que poseen los bebés en el momento que se desencadena el trabajo de parto.
Comúnmente, los bebés se presentan ubicados con la cabeza hacia abajo, con lo que se llama posición cefálica o Vertex. Sin embargo, en los casos de embarazo gemelar, los bebés que se hallan esta posición no alcanzan a superar el 50%, y uno o los dos bebés se encuentran en posición transversa, acostados en el abdomen materno, o en posición podálica, es decir, sentado.
Cabe preguntarse, si es posible realizarse un parto vaginal en este tipo de embarazos. En verdad, en los casos en que los dos bebés se encuentren en posición cefálica, de cabeza, es posible realizarse un parto vaginal siempre y cuando no surjan complicaciones tanto con el cordón umbilical como con la ubicación placentaria.
Por el contrario, la cesárea es necesaria cuando uno o ambos bebés se hallan ubicados en una posición distinta a la cefálica, lo usual es realizar una operación cesárea para reducir los riesgos de un traumatismo obstétrico en los bebés. Más allá de que la mamá sea tratada por un médico obstetra muy experimentado, las maniobras que se deben realizar para el parto de un bebé, ubicado en posición podálica o en situación transversa, pueden resultar muy perjudiciales tanto para el bebé como para la madre.
De más está decir que no es aconsejable realizar un parto domiciliario en este tipo de casos, ante la eventual aparición de complicaciones que puedan necesitar de una operación cesárea de urgencia.

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Parto por cesárea

Posted on 18. ago, 2011 by in nacimiento, parto

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Parto cesarea 300x239 Parto por cesárea

Muchas mujeres, ya sea por consejo médico, cualquiera sea el caso, como por decisión propia, tienen sus hijos por cesárea. La cesárea consiste en una cirugía que es practicada para extraer al bebé y a la placenta del útero materno, cuando por algún motivo en particular el parto vaginal no es viable. De hecho, según las estadísticas, 1 de cada 5 bebés nacen por cesárea.
Las cesáreas pueden dividirse en 2 grupos: programadas y de urgencia.  Las cesáreas programadas son pautadas con anterioridad al trabajo de parto, existiendo la posibilidad de  fijar con comodidad fecha y hora del procedimiento.
Por su parte, las cesáreas de urgencia son efectuadas cuando surge algún inconveniente durante el trabajo de parto, con el fin de evitar riesgos en la salud de la mamá o del bebé.
Las cesáreas programadas, por lo general, son efectuadas en el caso de que exista una mala posición y mala presentación del bebé; cuando el bebé está sentado o ubicado en forma transversal; embarazo múltiple, cuando se trata de dos o más bebés ubicados en posiciones peligrosas para un parto vaginal;  herpes genital, para evitar el riesgo de contagio del bebé al pasar por el canal del parto, Placenta pevia, cuando la misma se halla bloqueando la salida del bebé, enfermedades maternas, que pueden poner en peligro la vida de la madre o del bebé; y cirugías uterinas previas, como cesáreas anteriores o miomectomías.
Por otro lado, se realizan cesáreas de urgencia debido a afecciones de la placenta, por desprendimiento placentario o placenta previa con sangrado;  tamaño del bebé, cuando son muy grandes en relación al tamaño de la pelvis materna; sufrimiento fetal, cuando los latidos cardíacos fetales se ven alterados durante el trabajo de parto; vueltas del cordón umbilical, el cual puede  enrollarse alrededor del bebé impidiendo que el flujo sanguíneo del cordón sea normal; procidencia del cordón umbilical, cuando el cordón impide el flujo de sangre e impide que el bebé pueda oxigenarse correctamente; y detención del trabajo de parto, por insuficiente dilatación o porque el bebé está ubicado en alguna posición inadecuada.
En la actualidad, un 60% de las embarazadas a las que se les ha realizado una cesárea con anterioridad requiere nuevamente de otra cesárea, ya que el principal riesgo que corren es la rotura uterina en la zona de la cicatriz del útero de la cesárea anterior, lo cual reviste una complicación seria tanto para la madre como para el bebé. De modo que en todos los casos se debe realizar un interrogatorio muy preciso de las causas de la cesárea previa, para que el médico pueda evaluar cada caso en particular y definir los riesgos individuales.

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