La leche de fórmula aumenta el riesgo de obesidad

Investigadores de la Universidad de Brigham Young dieron a conocer que darles leche de fórmula en demasía a los bebés aumenta el riesgo de que sufran obesidad a futuro, pues este hábito puede hacer que se acostumbren a comer alimentos en exceso a lo largo de su vida.

Según sostienen los expertos, las madres cometen el error de procurar que sus bebés tomen todo el biberón, porque a pesar que el incremento calórico que aporta la leche de fórmula suele quemarse, se acaba alterando la auto-regulación alimentaria.

Otras acciones que vuelven propensos a los pequeños a sufrir obesidad son: incorporar los alimentos sólidos antes del tiempo recomendado por los médicos o ponerlos a dormir con un biberón. Por todo esto, los expertos recomiendan cuidar la alimentación infantil, respetando las pautas para prevenir el exceso de peso.

Es importante tener en cuenta que un niño de dos años con sobrepeso u obesidad es más proclive a desarrollar dicha enfermedad durante la niñez, la adolescencia e incluso en la etapa adulta.

Durante el estudio, los expertos se dedicaron a analizar los datos de aproximadamente 8.000 familias, gracias a lo cual establecieron que los bebés alimentados con leche de fórmula tenían hasta 2,5 veces más de probabilidades de ser obesos en un futuro, en comparación con los bebés que toman exclusivamente leche materna durante los primeros seis meses de vida.

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Los hijos de madres obesas pasan más horas mirando la televisión

Las madres que padecen problemas de obesidad tienden a intentar calmar y entretener a sus hijos sentándolos frente la televisión, en especial cuando se encuentran irritados o inquietos. De esta manera, los niños se vuelven sedentarios y, por consiguiente, más propensos a ser obesos. Esta información se desprende de un estudio reciente, el cual fue realizado por expertos de la Universidad de Carolina del Norte, en los Estados Unidos.

Para la investigación fueron evaluadas unas 217 madres junto a sus bebés, todos de  raza negra y de bajos recursos económicos, residentes en el centro de Carolina del Norte. El equipo de investigadores visitó a las madres a los 3, 6, 9, 12 y a los 18 meses de haber nacido sus bebés, con el propósito de establecer la cantidad de horas que los hacían pasar frente a la televisión y el comportamiento que los niños presentaban.

Las mujeres debieron contestar preguntas acerca del uso que le daban a la televisión, cuántas horas pasaban sus bebés mirándola y si encendían el aparato en el cuarto de los pequeños o durante las comidas. Asimismo, se les preguntó sobre el ánimo, las actividades y el grado de nerviosismo de sus hijos. Así, los expertos consiguieron demostrar que las madres obesas fueron las que más horas exponían a sus hijos a la televisión cada vez que éstos se mostraban inquietos o irritables.  En concreto, el 40% de los pequeños de 1 año  pasaban en promedio unas 3 horas diarias viendo televisión. Dato preocupante, por cierto, ya que al alimentar a los niños frente al televisor puede limitar la capacidad de las madres de percibir las señales de los pequeños cuando ya no tienen hambre.

El 44% de los niños españoles tiene exceso de peso

España encabeza en Europa el registro de casos de obesidad infantil, de acuerdo a un estudio desarrollado por la “Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad”. En concreto, aproximadamente el 44% de los niños españoles padecen sobrepeso. Los especialistas aseguran que esta es una problemática que debe empezar a ser combatida desde casa, reemplazando la bollería industrial por  frutas y zumos naturales a la hora de la merienda.
Según dicho estudio, al contrario de lo que debería ser, en los hogares españoles con niños pequeños se consumen menos frutas que en aquellos donde no se tienen niños pequeños.
En este caso, la fruta perfecta para incorporar en la dieta de los niños es, sin dudas, la manzana, puesto que, además de su aporte nutricional, les brinda la energía que necesitan y es muy saciante.  Lo bueno es que se la puede comer de diversas formas, ya sea cruda o cocida, al horno, en puré, cortada en trozos en ensaladas, etc.
Asimismo, una manzana cortada en rodajas puede ser una excelente opción para que los niños consuman en la escuela durante el recreo, así como en la merienda o como tentempié. Es interesante saber también que esta fruta ayuda a mantener los dientes limpios y prevenir ciertas enfermedades, como la hipertensión, diabetes, colesterol, etc.
A medida que los niños crecen, se les puede ofrecer zumos de manzana natural como alternativa para disminuir el consumo de refrescos azucarados, que no sólo les aportan muchas calorías sino que además les provocan “subidones” y bajadas de energía.
En fin, la incorporación de frutas en la dieta de los niños es de gran ayuda para evitar que ganen peso, con el consecuente problema para su salud que ello implica.

El 28% de los niños españoles tiene sobrepreso u obesidad

Aproximadamente el 28% de los niños españoles tiene sobrepreso u obesidad, según lo ha revelado un estudio realizado por la Fundación Thao. Esto se debe a que los niños juegan menos que antes y practican poco deporte, lo cual hace que tengan una vida por demás sedentaria.
Aparte de no llevar una dieta saludable, hoy en día los niños no juegan o sólo hacen una hora diaria de ejercicio físico, algo que aumente inevitablemente la tasa de sobrepeso y obesidad infantil.
Según los expertos, en el colegio solamente se realizan dos o tres horas semanales de educación física, lo cual resulta claramente insuficiente. De todos modos, debido a las limitaciones de esta área en la educación, los niños no pueden hacer educación física todos los días, por lo que es necesario realizar ejercicio o jugar algún juego que requiera de esfuerzo físico fuera del ámbito educativo.
Es muy importante prevenir la obesidad infantil, dado a que se trata de un problema que afecta el desarrollo de los niños, a nivel físico y psicológico. A ello hay que sumarle el hecho de que la salud se va degradando conforme pasan los años.
En aquellas localidades en las que se puso en práctica el programa Thao salud infantil se han obtenido resultados satisfactorios, a tal punto que el sobrepeso sólo aumentó un 0,9%, mientras que la obesidad solamente  lo hizo en un 0,1%, de lo cual se desprende que un 1% del total de los niños sufren sobrepeso u obesidad. La situación es bastante diferente en las localidades donde no se ha implementado el programa en cuestión.
De acuerdo a los datos arrojados por el estudio, el sobrepeso y la obesidad afectan a los niños desde muy pequeños. Lo más alarmante de todo es que a mayor edad la incidencia de este problema se incrementa notablemente.

Consejos para evitar la obesidad en los niños

La obesidad es un problema que se ha extendido tanto entre la población mundial, especialmente a los niños, que actualmente es considerada una pandemia. Por dar un ejemplo, en España el porcentaje de niños con sobrepeso u obesidad supera el 28%.
Para evitar que los niños sufran este problema, existen ciertos consejos que pueden ayudar a los padres para cuidar la salud de sus hijos y darles la posibilidad de que tengan una buena calidad de vida.
En primer lugar, es importante servirles raciones de comida apropiadas para la edad de los pequeños. Para comer de una manera más equilibrada, los alimentos deben servirse en platos no muy grandes. Además, es necesario que la despensa contenga alimentos variados, en especial productos frescos y saludables, como es el caso de los cereales, verduras, frutas, hortalizas, etc, procurando evitar el exceso de la bollería o alimentos ricos en grasas o azúcares para disminuir su ingesta, ya que así los niños no tendrían con qué tentarse.
También, deben ser evitados los refrescos azucarados y los zumos preparados, para ayudar a los niños a que se acostumbren a beber agua, pues no hay nada mejor para calmar la sed e hidratarse. Claro que no es bueno privar a los niños por completo de consumir refrescos, bollería, etc., ya que si los ingieren de manera esporádica no afectan al organismo.
En el caso de los productos lácteos, éstos deben ser bajos en grasas. Al tiempo que es fundamental limitar el consumo de carnes y sus derivados, reemplazándolos por pescado, frutos secos o legumbres, pues estos últimos le aportan al organismo los nutrientes necesarios.
Por otro lado, los niños necesitan hacer actividad física de forma regular, y si es en compañía de los padres mejor aún porque los pequeños acostumbran imitar todo lo que hacen los mayores.
Por último, es indispensable controlar el tiempo que los niños pasan frente al tv o jugando videojuegos, pues este tipo de actividades no hacen más que fomentar el sedentarismo.

Algunas bacterias sólo están presentes en los niños obesos

Hay determinadas bacterias que sólo afectan a aquellos niños que sufren obesidad, las cuales habitan en su colon y difieren de las que se hallan en los pequeños que tienen un peso normal. Dicha información, se infiere de un estudio desarrollado recientemente por los investigadores del Centro de Investigación y Estudios Avanzados.
La importancia de este dato es muy útil, pues en base a ello podrán identificarse el tipo y grupo de bacterias que serían de ayuda para el futuro desarrollo de alimentos probióticos que pueden hacer que los niños bajen de peso.
Para la investigación, a cargo de Carlos Hoyo, se tomaron muestras a un grupo de niños en edad preescolar, que llevaban una dieta equilibrada aunque algunos de los pequeños sufrían de sobrepeso u obesidad. De este modo, los expertos se dedicaron a analizar los ácidos grasos de cadena corta que producen las diferentes bacterias que hay en el colon de los niños, como es el caso del ácido propiónico, el butírico y el ácido acético. Tales  sustancias sirven de ayuda para bajar de peso, puesto que además de se inhibidoras del apetito son antiinflamaorias.
Al mismo tiempo, a los niños se les extrajo una muestra de ADN para poder conocer cuáles son las bacterias que están presentes en los niños con problemas de obesidad y cuáles son las que habitan en los niños con peso normal. Gracias a ello, los investigadores lograron descubrir la existencia de dos tipos distintos de perfiles compuestos por microorganismos, pero todavía resta profundizar un poco más en ellos.

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La obesidad se presenta más en los niños que en las niñas

Actualmente, una noticia que no deja de generar preocupación en el campo de la medicina es  la referida al incremento en las tasas de obesidad infantil, sobre todo en los niños. Si bien las niñas también se ven afectadas por el sobrepeso, el porcentaje de incidencia de este problema entre ellas es inferior que en los varones.

Los especialistas señalan que desafortunadamente un alto porcentaje de los niños se hallan hoy en día por encima de su peso ideal, lo cual conlleva una serie de riesgos y peligros para la salud de los mismos a corto y largo plazo. Esta situación, interfiere negativamente en el desarrollo y proceso de crecimiento durante la infancia.

De acuerdo a un estudio que fue publicado de manera reciente por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, en los últimos meses han aumentado de manera considerable las cifras de sobrepeso y obesidad en las áreas de pediatría. Los datos fueron obtenidos a través de un informe realizado entre el 2010 y el 2011, del que participaron unos 8.000 niños de entre 6 y 10 años edad. En base a ello, se ha logrado comprobar que casi la mitad de los niños, es decir el 44,5%, tiene exceso de peso. En tanto que el 30% presenta sobrepeso y el 18,3% padece obesidad infantil. Estas cifras alarmantes explican porqué la obesidad infantil es un problema de salud pública, pues las mismas no paran de crecer en todo el mundo.

Además, se logró establecer que los problemas con el exceso de peso se presentan más frecuentemente en los niños que en las niñas. Los expertos suponen que el sobrepeso y la obesidad en los niños están relacionados con los ingresos de la familia, pues los adultos de bajos ingresos, al no poder brindarles una buena nutrición a sus hijos, son los que en su mayoría tienen niños obesos.

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Los niños consumen más calorías diarias que lo recomendable

Ya es sabido que la obesidad infantil constituye un problema que afecta actualmente a una inmensa cantidad de niños del mundo entero y que no para de crecer, por lo que es necesario que sea tratado. La principal causa de obesidad reside en los malos hábitos que adoptan las familias, no sólo en lo referido a una mala alimentación sino también a una vida sedentaria, entre otros motivos.

Pero lo que también incide negativamente es que gran parte de las familias ignoran que los pequeños poseen necesidades nutritivas distintas a las de los adultos, por lo que muchas veces comen las mismas comidas que los mayores. En consecuencia, corren un gran riesgo de padecer obesidad, especialmente cuando esa costumbre se extiende en el tiempo.

Por dar un ejemplo, en México existen lugares en las cuales los niños ingieren un 20% de calorías más por día de las que se recomiendan, pues no sólo consumen alimentos de bajo nivel nutricional, sino que a su vez los ingieren en grandes cantidades como si fueran adultos.

Resulta importante destacar que la proporción de calorías que precisan consumir los niños depende directamente de su edad. De este modo, los niños entre 3 y 5 años la deberían consumir entre 500 y 800 calorías, en tanto que a los niños de 6 a 12 años lo que se les recomienda son unas 600 a 2500 calorías diarias.

Lo cierto es que la alimentación de los niños tiene que ser equilibrada, teniendo en cuenta especialmente el tipo de actividades que realicen. Al consumir más alimentos de lo recomendable, los riesgos aumentan si además no se realiza actividad física.

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Libertad de elección para una alimentación saludable

Un estudio llevado a cabo en Reino Unido por expertos de la Universidad de Nottingham arribó a la conclusión que si los niños escogen lo que desean comer, disminuye el riesgo de padecer sobrepeso infantil. De manera que los padres tendrían que ofrecerles una variedad de alimentos saludables, en pequeñas porciones, para que ellos elijan.
Según este estudio, la libertad de los niños de elegir los alimentos conlleva un efecto positivo que estimula el desarrollo de hábitos saludables en relación a la nutrición, algo esencial para combatir el sobrepeso y la obesidad infantil.
Para arribar a esta conclusión, se realizó un seguimiento a 155 niños de entre 20 meses y los 6 años de edad, los cuales fueron divididos en dos grupos, uno compuesto por aquellos que podían elegir la alimentación y otro integrado por niños que se alimentaban con papillas hechas por sus padres y sin posibilidad de elegir. De este modo, se logró constatar que los niños que podían elegir los alimentos por lo general ingerían más carbohidratos en relación a los niños que eran alimentados por sus padres con papillas.
Este último grupo de niños, curiosamente poseían gran predilección por los alimentos dulces a pesar de que con las papillas habían recibido una mayor cantidad de frutas, vegetales y carbohidratos en comparación con los niños que escogieron su alimentación y pudieron disfrutar de bocadillos variados.
Al concluir el estudio, se concluyó que el porcentaje de niños con problemas de sobrepeso y obesidad era superior en el grupo de niños que eran alimentados con papillas. Según los expertos, esto se debe a que luego de la lactancia materna, permitir la libre elección de alimentos favorece que los niños aprendan a controlar el consumo alimentario, aumentando así la preferencia por los alimentos sanos y disminuyendo,a su vez, el Índice de Masa Corporal.

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Incorporar alimentos sólidos de manera precoz al bebé aumenta los riesgos de sobrepeso

Incorporar alimentos en forma precoz al bebé aumenta los riesgos de padecer obesidad, este dato fue arrojado de una reciente investigación realizada en base a al  estudio de unos 800 niños. Por lo que recién a partir del cuarto mes de vida, y hasta el sexto, resulta conveniente empezar a darle al pequeño lácteos, frutas y cereales.
Al incorporar alimentos en forma precoz a los bebés y alimentándolos también con fórmula, con la consecuente suspensión de  la lactancia,  se expone a los pequeños a cuadruplicar las posibilidades de presentar obesidad al alcanzar los tres años de vida, en contraste con aquellos niños que durante los primeros cuatro meses de vida únicamente se alimentaron con leche materna.
Para la realización del estudio, las madres debían responder acerca de cuándo habían comenzado a darles lácteos, cereales o frutas a sus hijos. Al llegar a los 3 años, el equipo de la investigación, considerando parámetros de Indice de Masa Corporal,  midió el peso y la altura de cada niño que participó del estudio para precisar si eran obsesos.
De este modo, se concluyó que los bebés alimentados exclusivamente con leche materna durante al menos sus primeros cuatro meses de vida, la edad de introducción de sólidos en la dieta no afectó la posibilidad de sufrir obesidad para los tres años. En cambio, aquellos que desde un comienzo habían sido alimentados con fórmula o que a los cuatro meses dejaron de recibir leche materna y empezaron a ingerir sólidos presentaban cuatro veces más posibilidades de padecer problemas de sobrepeso al llegar al tercer año de vida.
De manera que resulta fundamental que los padres conozcan las consecuencias de la manera en que uno alimenta al bebé, para evitar así que en un futuro tenga posibilidades de  ser obeso.

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