Hinchazón de las piernas durante el embarazo
Posted on 05. oct, 2011 by Andrea Schafer in Embarazo
Durante el embarazo, en especial en el último trimestre e incluso hasta dos semanas después del parto; tener las piernas hinchadas, al igual que los tobillos y pies, es algo más que común, pudiendo además sentir dolor en las articulaciones.
La hinchazón se ve intensificada sobre todo en los días cálidos y húmedos, al final del día, tras permanecer mucho tiempo parada o sentada, si se ha subido demasiado de peso, si se trata de un embarazo múltiple, entre muchas otras razones. Lo normal, es que la mayor parte de esta hinchazón desaparezca después de dormir por la noche.
La causa de la hinchazón se debe a que los tejidos tienen que resistir el desarrollo del bebé y el parto, de modo que producen y acumulan líquidos, los cuales a su vez provocan hinchazón o edema en las piernas, tobillos y pies, aunque en ocasiones suele darse también en las manos y la cara.
Para aliviar dicha hinchazón es necesario evitar permanecer mucho tiempo de pie o sentada, no cruzar las piernas al sentarse, intentar mantener elevados los pies aunque sea un rato al día, al dormir recostarse siempre sobre el lado izquierdo del cuerpo para facilitar la circulación sanguínea, realizar caminatas diarias, hacerse masajes, evitar el uso de ropa ajustada, utilizar calzado cómodo y sin tacón, usar medias especiales que den soporte, reducir la cantidad de sal en las comidas, beber al menos 2 litros de agua al día, y no tomar medicamentos para reducir la hinchazón, excepto por prescripción médica.
En caso de padecer síntomas como hinchazón severa, una pierna visiblemente más hinchada que la otra y dolor a la altura de los muslos, hinchazón en manos y cara, dolores de cabeza intensos, visión borrosa, mareos o dolos agudo en el abdomen, se debe recurrir con rapidez al médico.
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Vivir la experiencia de un segundo embarazo
Posted on 02. oct, 2011 by Andrea Schafer in Embarazo, maternidad
En el segundo embarazo, la madre se encuentra más preparada tanto física como psicológicamente. No obstante, el desarrollo del embarazo y el parto no son iguales al primero, por lo que existen ciertos aspectos que es preciso tener en cuenta.
Los trastornos típicos del embarazo disminuyen a causa de que los tejidos poseen mayor elasticidad. Incluso, el dolor de espalda, al igual que las náuseas, la ciática o los problemas de circulación en las piernas, puede que aparezcan de manera diferente.
Además, el trabajo de parto suele ser más liviano. Por lo general, si para un primer hijo es posible que transcurran hasta 24 horas desde el inicio del trabajo hasta el parto, para el segundo, el tiempo se acorta a la mitad. La fase de dilatación generalmente es más breve ya que el cuello uterino se borra con rapidez. A su vez, las paredes vaginales se encuentran más distendidas y con mayor elasticidad.
Por su parte, el parto normalmente es más corto también debido a que el tiempo de adaptación del cuerpo de la mujer disminuye, puesto que el cuello del útero y los tejidos circundantes se hallan más blandos, facilitando así la dilatación y la expulsión del bebé. Al mismo tiempo, la mujer ya sabe cómo pujar, por lo que colabora mejor con el ginecólogo.
Por otro lado, en un segundo embarazo la barriga se nota antes, porque los músculos del abdomen están más relajados y se adaptan antes a los cambios del embarazo; los movimientos del bebé se perciben alrededor de la semana 14 de gestación, siendo que en las madres primerizas esto no ocurre hasta la semana 20 o 22; normalmente se adelanta la fecha de parto, a causa de que el cuello del útero se halla más blando y le cuesta más permanecer cerrado hasta el final de la gestación; y hay menores posibilidades de episiotomía, por la correcta distensión del tejido del periné.
En cuanto a la lactancia, como el pecho y los pezones se encuentran más curtidos y la piel posee menos sensibilidad, la madre se adapta con mayor seguridad a las necesidades de su bebé.
Además de todas estas ventajas, en el segundo embarazo tienen lugar algunos inconvenientes. Por un lado, el útero demora más en regresar a su tamaño original por la distensión muscular. Asimismo, recuperar la línea no es tan fácil como la primera vez, aunque con la ayuda de una dieta sana y ejercicio, el cuerpo vuelve a su peso anterior.
Por último, el cansancio es más notorio, ya que dormir pocas horas y de manera interrumpida por la lactancia y, a la vez, atender al hijo mayor genera un mayor cansancio.
De todos modos, más allá de todo esto, un segundo embarazo, aunque es bien diferente al primero, representa una experiencia maravillosa que vale la pena vivir. No hay nada que empañe la inmensa felicidad que conlleva la llegada de un nuevo hijo. Se los puedo asegurar.
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Lo que hay que saber sobre la diabetes en el embarazo
Posted on 18. sep, 2011 by Andrea Schafer in Embarazo
La diabetes se produce por una disfunción del páncreas, órgano que se encarga de regular los niveles de glucosa en el torrente sanguíneo. Durante la gestación, suele darse un aumento de los niveles de azúcar en sangre, lo cual es conocido como diabetes gestacional y desaparece luego del parto. Si eres diabética y estás esperando un bebé, debes prestar mucha atención a tus niveles de glucosa.
La diabetes surge cuando el páncreas no produce insulina suficiente, una hormona que ayuda a usar la glucosa que se necesita para que el organismo obtenga energía.
En el embarazo, se da un incremento de los niveles de azúcar en la sangre de la mujer con el propósito de satisfacer las necesidades del feto. En la mayoría de los casos, el organismo responde a este incremento fabricando más cantidad de insulina.
No obstante, las mujeres diabéticas o con tendencia a la diabetes no producen la insulina suficiente para metabolizar la elevación de los niveles de azúcar, que pasa a la orina y la sangre. Los síntomas de la diabetes son hambre y sed en exceso, ganas de orinar frecuentemente e infecciones vaginales, así como presión sanguínea alta o hipertensión.
Cabe destacar que el embarazo en mujeres diabéticas puede ser seguro, siempre que se realice un estricto control médico.
La diabetes puede ser anterior al embarazo o aparecer a lo largo del mismo, en cuyo caso hablamos de una diabetes gestacional.
La diabetes preexistente al embarazo, que es tratada generalmente con insulina, requiere un aumento de las dosis de insulina de acuerdo los controles de glucemia. La mujer diabética tiene tendencia a padecer más alteraciones durante la gestación por las variaciones en los niveles de azúcar. Por ello, es sumamente importante realizar un control estricto de la enfermedad a través de la dieta, el ejercicio y una dosificación apropiada de insulina.
Por su parte, la diabetes gestacional en mujeres resulta más sencilla de controlar y los riesgos son menores. No en todos los casos resulta necesario tratarla con insulina. Cuando se presenta de manera leve, se puede corregirla realizando ejercicio y haciendo una dieta de entre 2000 y 2300 Kcal. diarias. Luego del parto, el nivel de azúcar en la mujer suele regresar a la normalidad.
En cualquiera de los dos casos, por lo general, el parto se realiza por cesárea. Incluso, la madre diabética puede amamantar a su hijo sin ningún tipo de problemas, ya que la lactancia materna reduce las posibilidades de que el bebé desarrolle esta enfermedad, además de prevenir la hipoglucemia en el bebé después de su nacimiento.
Si una mujer diabética o con diabetes gestacional controla su enfermedad adecuadamente, se reducen los riesgos de infecciones renales y vaginales, hipertensión, aumento del líquido amniótico conocido como polihidramnios, parto prematuro, bebé demasiado grande, mayores probabilidades de malformaciones cardíacas, digestivas, nerviosas y esqueléticas en el feto, y exceso de fabricación de insulina por el páncreas del bebé.
Psicología: Afrontar el miedo al parto
Posted on 13. sep, 2011 by Maite Nicuesa in Consejos

El miedo es una emoción libre que generalmente, surge ante una situación desconocida. En este sentido, algunas mujeres sienten una gran ansiedad ante el temor al momento de dar a luz. Un miedo que crece, especialmente, en las madres primerizas que sienten la incertidumbre de no conocer ese momento de la vida. ¿Cómo se debe afrontar el miedo al parto? Aquí tienes algunas ideas:
1) En primer lugar, debes vivir el presente, centrarte en cada etapa. Es decir, sentir el poder del ahora para disfrutar de cada minuto de embarazo sin sentir la angustia del futuro. De hecho, te darás cuenta a nivel emocional, que en la recta final de tu embarazo tendrás muchas ganas de dar a luz y de ver la cara del bebé. En ese momento, el cansancio será tan grande que tendrás una gran fuerza y motivación para hacer frente al momento del parto.
2) Utiliza tu razón. Es decir, analiza la calidad de la medicina actual. Hoy día, el riesgo en el parto es muy bajo por ello, la esperanza de vida también ha crecido de forma notable en las últimas décadas.
3) Cuando sientas miedo, es bueno que desahogues tus dudas con alguien de confianza, por ejemplo, un buen amigo o un familiar cercano. Puedes hablar con tu pareja porque él, como futuro papá, también experimenta dudas y temores.
4) Utiliza alguna técnica de relajación, es decir, puedes ponerte música suave de fondo, tumbarte encima de la cama y visualizar una imagen que te haga feliz.
5) El miedo al parto es normal y habitual, por ello, mantente alejada de aquellas personas que te pueden contagiar su negatividad, sus miedos y sus dudas. No dejes que nadie te cuente una historia difícil que puede influirte a nivel emocional.
El miedo es una emoción, sin embargo, cuando lo padeces te sientes mal, indefensa y vulnerable. Por ello, intenta leer libros de inteligencia emocional que podrán ayudarte a controlar tus sentimientos para ganar seguridad y confianza en ti misma. Te vendrá bien leer libros sobre maternidad, bebés y psicología durante los meses de embarazo. No pienses en el futuro, vive el presente y sé feliz.
Imagen: Embarazo10
Causas de las manchas en la piel durante el embarazo
Posted on 08. sep, 2011 by Andrea Schafer in Embarazo
En ocasiones, a algunas mujeres les suelen aparecer manchas en la cara durante el embarazo, las cuales reciben el nombre de cloasma y son más conocidas como máscara del embarazo. Por lo general, su aparición se da en la zona de la nariz, las mejillas y el cuello.
La concentración de melanina en el organismo de la embarazada, como consecuencia del incremento de estrógenos característico de la gestación, es el motivo por el que aparecen este tipo de manchas en el rostro. Las mismas, por lo general, suelen desaparecer alrededor de tres meses después de haberse producido el parto. Por ello, es importante la aplicación de protección total en los momentos de exposición al sol, ya que los rayos solares aumentan la pigmentación de las manchas.
Aunque en muchas mujeres el embarazo mejora de forma considerable el aspecto de la piel, y hasta hay quien se anima a asegurar que funciona como un excelente tratamiento de belleza, también ocurre que en algunas mujeres aparecen manchas en el rostro, llamadas cloasma o máscara del embarazo.
Las manchas, generalmente aparecen en la nariz, las mejillas y el cuello, y son fruto de la alta concentración de melanina producida por el incremento de estrógenos propio del embarazo.
Incluso, la piel también puede sufrir alguna alteración en otras partes del cuerpo, apareciendo en forma de pequeños círculos rojos, y en caso que se tengan lunares, puede que los mismos aumenten de tamaño y, además, se oscurezcan.
Por otra parte, en el vientre materno suele aparecer una línea oscura, que va desde el ombligo hasta el vello púbico, que es conocida como línea nigra y que desaparece tras el parto. Dicha línea, marca la separación de los músculos del abdomen, que se produce para acomodar el aumento del tamaño del útero.
Parir con ayuda de fórceps o ventosas
Posted on 04. sep, 2011 by Andrea Schafer in parto
En ocasiones, durante el parto, es necesaria la utilización de ciertos elementos para ayudar en la expulsión del bebé, tal como es el caso del fórceps y la ventosa, los cuales solo pueden ser utilizados cuando la cabeza del feto se encuentra en el canal de parto y existen evidencias de sufrimiento fetal.
El parto con fórceps es efectuado durante la fase expulsiva, cuando el cuello del útero se halla completamente dilatado y la cabeza del feto ha descendido al canal de parto.
Los fórceps constituyen una especie de pinzas que son encajadas a los lados de la cabeza del bebé, que sirven de ayuda cuando el feto no logra continuar descendiendo por la pelvis de la madre o, también, cuando el bebé se encuentra de nalgas o en posición posterior. Asimismo, se usan cuando las contracciones son muy débiles y en los casos en los que la mujer carece de fuerzas para continuar pujando, al final del parto.
Por su parte, la ventosa obstétrica es utilizada como alternativa al fórceps. Es introducida por el médico hasta quedar fijada en la cabeza del feto y, con la ayuda de las contracciones, facilita sacar al bebé hacia el exterior.
Al igual que sucede con los fórceps, las ventosas solamente son empleadas cuando, durante la fase de expulsión, hay evidencias de sufrimiento fetal o en el caso de parto prolongado.
Factores que desencadenan el parto
Posted on 01. sep, 2011 by Andrea Schafer in nacimiento, parto
El inicio del parto se da en el sistema nervioso central de la embarazada. El hipotálamo manda una señal al sistema endocrino, el cual al liberar hormonas como la oxitocina, producen la aparición de contracciones, propiciando el parto. En ocasiones, es el útero el cual envía la señal al cerebro, para que este de inicio al proceso, tal como sucede en el caso de los embarazos gemelares, en los que el volumen del útero estimula las contracciones.
El parto es desencadenado por determinados cambios hormonales y endocrinos que surgen en el sistema nervioso central del feto y de la madre, más precisamente en el hipotálamo. Esta afirmación echa por tierra algunas hipótesis que planteaban que el parto se iniciaba a partir de cambios en la placenta, las membranas y en el líquido amniótico. Al mismo tiempo, situaciones de estrés o ciertas lesiones cerebrales de otras zonas del sistema nervioso pueden provocar el parto.
Por su parte, el útero también puede intervenir en este proceso, debido a que es capaz de mandar señales al cerebro, aparte de ser receptor de las mismas. De ese modo, por ejemplo, en los embarazos gemelares el volumen del útero es un factor que estimula las contracciones. Es el útero quien envía señales al cerebro para producir los cambios hormonales necesarios para el desencadenamiento del parto.
Incluso, hay algunos expertos que consideran que podrían haber, a su vez, factores psíquicos que participan en el inicio del parto. De ahí que los mismos se animen a pensar que se produce una sintonía cerebral entre la embarazada y el feto, de forma tal que cuando el feto ya no se hallara a gusto en el útero mandaría señales endocrinas tanto a la placenta como a la madre. Ésta las recogería y daría comienzo de manera inconsciente la segregación de hormonas, como es el caso de la oxitocina, que generan la aparición de contracciones, dando lugar al parto.
Plan nutricional para después del parto
Posted on 09. ago, 2011 by Andrea Schafer in Lactancia, maternidad
Durante los 9 meses de gestación, el bebé, de acuerdo ha ido creciendo y formándose en el vientre materno, fue absorbiendo vitaminas y minerales. De manera que, luego del parto, inmediatamente la madre debe comenzar un plan dietario para no solo recuperar las energías y nutrientes que perdió en el embarazo, sino para asegurar la calidad y cantidad apropiadas de leche materna.
El plan nutricional debe incluir porciones extra de calorías. El mínimo en una persona normal es 1,500, a lo cual hay que agregarle unas 300 calorías más, así como unos 70 u 80 gramos adicionales de proteínas.
Es bueno saber que uno de los minerales que más absorbe el bebé durante la gestación es el calcio, por consiguiente la madre tiene que recobrar los niveles bajos de calcio, ingiriendo entre 4 y 5 veces por día productos que lo contengan. El calcio, se halla en los productos derivados de la leche, como el yogurt, queso, mantequilla, entre otros.
Un cuerpo correctamente nutrido es aquel que consume a diario muchas frutas y verduras, por lo que la dieta debe contener al menos una taza de verduras y una de frutas.
Los pescados y huevos, así como el aceite de oliva y los frutos secos, también son fundamentales en la alimentación de toda mamá ya que proveen los acidos grasos necesarios y vitaminas para subsanar las pérdidas de nutrientes, además de estimular la producción de leche de buena calidad.
También, es necesario tomar mucho líquido, 8 vasos por día como mínimo, que además de poseer efectos antioxidantes y diuréticos, ayuda a producir leche.
A contrario de lo que puede llegar a pensarse, todo ello no nos hará ganar peso, ya que mediante la producción de leche y lactancia, se estimula la pérdida de peso, además de generar las condiciones para que el útero regrese a su tamaño original.
Tipos de respiración para el parto
Posted on 27. jul, 2011 by Andrea Schafer in parto
En las clases de preparación para el parto es posible aprender muchas cosas. Entre ellas, una de las más importantes son los tipos de respiración. Algo que, tanto en la teoría como en la práctica, es necesario que sea bien comprendido y asimilado por la mamá, así como por el papá o el acompañante.
Conocer los diferentes tipos de respiración te servirán para ejercitarlos en el momento del parto, ya que además de ayudar a aprovechar la energía de la madre hacen que ésta centre su atención en la respiración y no así en el dolor que pueda llegar sentir producto de las contracciones.
Para cada una de las fases del parto, existen tres tipos básicos de respiración que bien valen la pena conocer.
Por un lado, se encuentra la respiración lenta, la cual se halla destinada a la dilatación. Consiste en tomar aire por la nariz y exhalarlo por la boca, y debe realizarse a un ritmo de entre diez y quince respiraciones por minuto, demorando más tiempo en soltar el aire que en cogerlo.
Mientras que la respiración soplante rápida; es usada para cuando no debemos pujar. Similar a la anterior, se basa en tomar aire y expulsarlo de manera rápida por la boca en el lapso que dura cada contracción. Dicha respiración es muy cansada, de modo sólo es recomendable para esos momentos.
Por último, se halla la respiración de expulsión, la cual, como su nombre lo indica, debe realizarse en el momento mismo en que el bebé está saliendo. Se trata de tomar aire por la nariz, tratando de llenar al máximo los pulmones, y empujarlo fuertemente hacia abajo.
Recuperar la figura luego del embarazo
Posted on 18. jul, 2011 by Andrea Schafer in Embarazo
La mayoría de las mujeres nos hacemos a la idea de que, tras el nacimiento de nuestro hijo, volveremos a tener inmediatamente la figura de antes, ¿no es verdad? Pero a decir cierto, esto no sucede tan rápido como lo esperamos, ni en todos los casos.
Inmediatamente luego del parto, al pararnos frente al espejo podemos observar que, si bien no estamos a punto de explotar como hasta hace unos días, aún lucimos como con unos cuantos meses de embarazo. Es más, no va a faltar aquel desubicado que pregunte cuánto nos falta para parir. Pues, bien, es lógico que después del alumbramiento, la barriga regrese a su tamaño normal aproximadamente entre 6 y 8 semanas más tarde, cuando el útero recupera su tamaño normal previo al embarazo.
Durante el embarazo y mientras nos recuperamos del proceso del parto, el ejercicio y una alimentación sana y equilibrada constituyen la clave para lograr la mejor readaptación del cuerpo, pero siempre respetando la prescripción médica del obstetra o ginecólogo.
No obstante, en ciertos casos la recuperación puede no resultar tan sencilla, en especial si se ha engordado mucho más de lo aconsejable durante el embarazo. Además, muchas mujeres quedan con “piel suelta” en la zona de la barriga después del parto e incluso luego de que el útero retorne a su tamaño normal. Esto se produce porque el útero aumenta cinco veces su tamaño normal durante el embarazo, por lo que la piel se estira para acomodar a un órgano del tamaño de una sandía pequeña. El problema que a muchas nos preocupa es que la piel estirada puede permanecer así. En ese caso, debemos consultar a nuestro médico la posibilidad de someternos a algún tipo de tratamiento estético.
Lo importante es no desesperarse. Nuestro cuerpo ha cambiado, pero nada puede opacar la alegría irrefrenable que nos despierta la llegada de un hijo.









