Leyendas urbanas y los implantes mamarios

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Cuando una mujer decide someterse a una operación de aumento de pecho, son muchos los argumentos que va a escuchar por parte de las personas que tiene a su alrededor. Gran parte, movidos seguramente por una auténtica preocupación, intentarán convencerla de que no es una buena idea.

En la mayoría de los casos, las advertencias no se basan en datos médicos reales sino en leyendas urbanas que han ido circulando de boca en boca y que, en muchas ocasiones, se dan como ciertas cuándo para nada es así.

Uno de los ejemplos más comunes es el pensar que los implantes de silicona pueden estallar con los cambios de presión que se producen durante un viaje en avión. Incluso se ha llegado a contar la historia poniendo como protagonista a alguna mujer muy famosa.

Sin embargo esto no es en absoluto cierto, de hecho los implantes viajan en avión desde el punto en el que se fabrican hasta las clínicas donde se utilizan, sin sufrir ningún tipo de problemas durante los desplazamientos.

Lactancia natural con implantes

Una de las preguntas frecuentes del aumento de pecho que se hacen muchas mujeres es sobre si podrán dar el pecho a sus hijos en el caso que decidan ser madres. Y es que otro mito en torno a los implantes es que, al colocárselos, las futuras mamás ya no podrán amamantar a sus bebés.

Eso si, es muy importante escoger a un buen cirujano plástico para realizar la intervención. Evidentemente ponerse en buenas manos para cualquier operación quirúrgica es muy importante, pero cuando se realiza un aumento de pecho realizando las incisiones en la zona de la areola, hay que tener suficiente experiencia para no dañar los conductos galactóforos que se encuentran situados en esa zona.

Un buen profesional será capaz de realizar las incisiones sin que estas lesionen dichos conductos y por tanto haciendo posible la lactancia natural en el futuro.

Una leche totalmente segura

Y continuando con los mitos que rodean a los implantes mamarios, tenemos que decir que tampoco hay nada de cierto en lo que muchos afirman de que en la silicona de las prótesis puede pasar a la leche materna.

Nada más lejos de la realidad. Aun en el remoto caso de que se produjera la ruptura de un implante, la silicona que pueda salir al cuerpo de la madre no se puede filtrar a los conductos galactóforos.

Lo más parecido a la silicona que puede tomar el bebé es el silicio contenido de forma natural tanto en la leche materna como en las de continuidad y la de vaca. La silicona es precisamente un derivado del silicio.

Deja que pase un tiempo prudencial

Sí es cierto que un implante de pecho es una operación quirúrgica y como tal, el cuerpo necesita un plazo de tiempo para adaptarse a la nueva situación. Aunque las incisiones que se realizan en las mamas para introducir los implantes son casi imperceptibles, no dejan de ser cicatrices que necesitan cerrar totalmente para que no haya ningún tipo de complicaciones.

Los cirujanos recomiendan que se esperen al menos diez meses antes de quedarse embarazada tras colocarse implantes mamarios. De este modo, los cambios que se producen en el cuerpo de la mujer, no interferirán en la correcta cicatrización de la operación.

Cambios en el cuerpo durante el embarazo y la lactancia

Cuando una mujer decide quedarse embarazada, y más adelante dar el pecho a su bebé, sabe que en su cuerpo sufrirá una serie de cambios. No hay dos cuerpos iguales y por tanto no todas las mujeres notan por igual estas transformaciones.

En el caso de los implantes mamarios, estos no influyen ni positiva ni negativamente en los cambios propios del cuerpo. Son otros factores como la buena forma física, los cuidados durante el embarazo y lactancia, o las características hormonales de cada persona los que determinaran un mayor o menor crecimiento de los pechos y los posibles cambios permanentes que se produzcan.

Con o sin implantes, la lactancia materna es posible

Tras todo lo dicho, queda bastante claro que cualquier mujer puede dar el pecho a su hijo independientemente de que se haya colocado o no implantes mamarios. Estos no van a influir en el proceso y, por tanto, el deseo de tener hijos y darles de mamar en un futuro, no tiene por qué influir en la decisión de aumentarse el pecho.

Como sucede habitualmente, poniéndose en buenas manos no hay nada que temer en este tipo de operaciones. Además, si queda alguna duda, siempre se puede y se debe de formular al cirujano que nos va a operar en las visitas previas a la intervención.

La información, como ocurre a menudo, desmonta una vez más las leyendas urbanas que tan arraigadas están en la cabeza de muchas personas.

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