Cómo proteger los oídos del bebé

A partir de la semana 16 de gestación, el oído interno del bebé comienza a vibrar con los sonidos generados en el interior del cuerpo de la madre, y desde la semana 20 es cuando empiezan a registrar sonidos externos y, más tarde, a reaccionar frente a ellos.
El cuidado de los oídos del bebé es muy importante, puesto que hasta alcanzar los 6 meses de vida posee un canal auditivo más corto que el de los adultos, lo cual los vuelve más expuestos a factores como el aire, el frío, el polvillo y el agua. Esta es la razón por la cual es necesario limpiar y proteger los oídos de los bebés, para de ese modo prevenir la aparición de futuros problemas.
Precisamente, al poco tiempo de nacer, los niños comienzan a segregar cerumen, sustancia que cumple la función de cuidar los oídos de infecciones y la acción de agentes agresivos externos.
Es bueno saber que, a través de los movimientos realizados por el bebé cuando come, el oído elimina naturalmente la cera hacia el exterior. Por ese motivo, nunca hay que quitarle la cera que se halle en el interior del conducto auditivo, sino que solamente debe quitarse la que está fuera, valiéndose de una gasa seca, pues de lo contrario el tímpano podría resultar dañado.
A la hora de bañarlo, es necesario verificar que no lleguen corrientes de aire al baño, para que no haya riesgo de que contraiga otitis, una inflamación del oído medio que genera molestias e intenso dolor. También, hay que cuidar de que no le entre agua en los oídos.
Si el bebé se toca las orejas permanentemente, se muestra irritable, tiene problemas para dormirse o llora cuando se le presiona la parte inferior de los oídos, éstos pueden ser incitadores de que sufre de otitis. En este caso, es necesario consultar con el pediatra, para que indique el tratamiento adecuado. 
Otras cosas que hay que tener en cuenta es ponerle un gorro para salir a la calle en los días de frío, así como no darle el biberón al bebé cuando está acostado para evitar que ingrese leche al oído medio.

Imagen:

http://nsalud.com/wp-content/uploads/2012/06/Higiene-del-beb%C3%A9-1.jpg

Recomendaciones a la hora de dar el pecho

lactancia-716579

Debemos seguir algunos consejos sobre la lactancia materna, por ejemplo, no tenemos por que obsesionarnos con la limpieza, una ducha cada día es suficiente. No tenemos por que lavar los pechos con jabón después de realizar cada toma, sólo con secarlos ya no se llega. Podemos usar los discos absorbentes, cambiándolos las veces que sean necesarios. Si fumamos, debemos pensar en dejarlo -es un buen momento para ello, para nuestra salud, la salud del peque y nuestra economía-. Si nos cuesta, es mejor fumar justo antes de realizar la toma y no hacerlo si el niño está en presente. Siempre va a ser mejor que darle leche de tipo artificial.

Los niños que crecen en ambientes con humos poseen más posibilidades de sufrir infecciones agudas y enfermedades, como el asma. Lo mismo debemos decir del alcohol, aunque la madre sólo bebe de manera ocasional, y de forma más bien moderada. Por el resto, tanto de comida como de bebidas no alcohólicas, la madre puede consumir lo que quiera. Es cierto que la madre puede tener más sed de lo habitual, por lo deberá beber las veces que le haga falta; pero, no tiene por que forzarse a beber litros de agua al día.

También, es muy útil que la madre aprenda a extraerse su leche, para después guardarla y, si no está, que alguien se ocupe de dar de comer al bebé. La leche materna la podemos extraer de forma manual, o con ayuda de un sacaleches -para encontrar el mejor modelo, teniendo en cuenta nuestras necesidades, lo mejor es consultar a un pediatra, una matrona, una enfermedad de pediatría o a una persona experta en lactancia.

La leche materna se puede conservar en la nevera, durante dos días; y, en el congelador, incluso, entre 3 y 6 meses, dependiendo de la temperatura del congelador. La ayuda, la comprensión y el apoyo por parte de amigos, familiares y de la pareja son algo muy importante, a la hora de dar el pecho; pues, está demostrando que el estrés provoca dificultades a la hora de dar el pecho.