Los hombres también pueden sufrir depresión postparto

Tras el nacimiento de un hijo, no sólo las madres pueden llegar a experimentar sentimientos de tristeza y ansiedad, sino que también los hombres en su nuevo rol de padres pueden llegar a sufrir depresión postparto.

La llegada de un bebé cambia sustancialmente la vida de la madre, pues ella es quien lo ha llevado en el vientre durante 9 meses, han debido acostumbrarse a los cambios que sufrió su cuerpo y tuvieron que aprender a alimentar y cuidar del pequeño. Por estas y muchas otras cosas, es común que las mujeres sufran de ansiedad, tristeza y sientan incertidumbre acerca de cómo encarar su flamante rol de madres. En fin, lo que suele conocerse como depresión postparto. No obstante, los padres también pueden llegar a sentirse afectados ante el nacimiento de un bebé. Por una parte, si colaboran con su pareja, sentirán cansancio y estarán agobiados por el sueño. A ello hay que sumarle el hecho de que generalmente a los padres les dan pocos días libres en el trabajo, por lo que deberán continuar con sus obligaciones laborales a pesar de todo. Por otra parte, es común que se sientan excluidos y se pongan celosos de la atención y el amor que su mujer le prodiga al bebé. Esto hace que dejen de ser el centro de atención para su pareja, llevándolos a sentirse un tanto aislados.

Asimismo, el nuevo miembro de la familia cambiará de manera inevitable y para siempre la dinámica que solía tener hasta ese entonces la pareja. Las noches dejarán de ser para la intimidad con la pareja, sino que se transformarán en turnos para cambiar pañales y consolar al bebé cada vez que se despierta. De modo que el bebé acaba por acaparar todo el espacio que antes era pura y exclusivamente de los dos.

Por eso, para lograr que la situación cambie es importante comenzar por reconocer que se está deprimido y buscar apoyo no sólo de la pareja sino de otros padres que estén pasando por lo mismo.

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Parto en cuclillas

Para nacer, el bebé debe atravesar el canal de la pelvis que posee un diámetro interior irregular, siendo más ancho en las partes que ingresa y sale del mismo.  Para acomodarse y adoptar la posición correcta, es decir, darse vuelta, precisa de la mayor fuerza posible del útero, así como de la ayuda del pujo de la madre.
Pero cuando la mujer se encuentra acostada, el bebé se tiene que desplazar de abajo hacia arriba para poder salir, pues la forma de los huesos le supondrán una suerte de obstáculo, debiendo vencer la ley de gravedad.
Al estar acostada, la mujer debe realizar un enorme esfuerzo con el abdomen para poder pujar. Y todo esto sin que cuente con ningún punto de apoyo ya que debe colocar sus manos en unos barrotes verticales, mientras que sus pies tampoco tienen dónde apoyarse porque penden de las mismas pierneras.
En el caso del bebé, el panorama no es más alentador, puesto que su propio peso hace que se compriman las arterias que le aportan oxígeno.
Por ello, es que los médicos deben permitirles a sus pacientes que elijan cómo quieren que sea el parto, quienes para eso necesitarán estar al corriente de las opciones válidas a las que tienen derecho.
Beneficios del parto en cuclillas
A diferencia de cuando se está acostada, en un parto en cuclillas la mujer puede respirar más facilmente, debido a que el diafragma no es comprimido por el abdomen. Al tiempo que el peso del bebe se orienta hacia la salida, de modo que la fuerza del pujo se ve potenciada por efecto de la fuerza de la gravedad.
Por otro lado, como los músculos maternos ya no suponen un obstáculo para el bebé, casi no hace falta la episiotomía y el pujo de la mamá basta para dar a luz.
Al permanecer en posición vertical, el bebé deja de comprimir la aorta de la madre, lo cual hace que llegue la sangre sin dificultad.

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