Cansancio en el embarazo

Durante el primer trimestre del embarazo es muy común que las mujeres sientan cierta fatiga, la cual suele regresar un tiempo antes de dar a luz. Sin embargo, también es común que suceda que algunas mujeres se sientan cansadas durante toda la gestación o bien nunca lleguen a experimentar nada por el estilo.
Este cansancio constante lleva a las embarazadas a querer dormir a toda hora. Esta situación, en general, se debe a los cambios hormonales propios de este estado, dado que se produce un aumento drástico de los niveles de la progesterona, que es la hormona que genera un efecto tranquilizante, además de ser la encargada de regular el ciclo reproductor.  Pero incluso es probable tener problemas para conciliar el sueño por las noches, sobre todo por las incontables veces en que las embarazadas se levantan para ir al baño.
Otros de los síntomas que suelen restar fuerzas y que son muy frecuentes, son las náuseas y los vómitos. Por lo que si sumamos todos estos factores, no es ilógico que al final del día la futura madre se sienta verdaderamente agotada.
El cansancio suele acentuarse en torno a los siete meses de gestación, no sólo por el aumento de peso sino también por el malestar que produce la acidez estomacal, la aparición de calambres, la necesidad de orinar a cada rato, los movimientos del bebé y el típico dolor de espalda.
De todos modos, aquellas mujeres que sienten cansancio extremo pueden consultar con el médico para descartar alguna posibilidad de anemia o depresión.
Para sobrellevar esta situación, lo más conveniente es procurar descansar cuanto sea posible, llevar una alimentación saludable y equilibrada y hacer ejercicio moderado a diario. 

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Miocardiopatía periparto

Al igual que muchos otros órganos de nuestro cuerpo, el corazón sufre cambios durante la gestación, el cual posee más trabajo debido a que el torrente sanguíneo que tiene que bombear es mayor al habitual. Dicho trabajo, por lo general es bueno porque es comparable al ritmo que lleva el corazón al hacer ejercicio. Pero en algunos casos el corazón no soporta tal esfuerzo y se puede lesionar.
Uno de los problemas que pueden surgir es el de la miocardiopatía periparto, un trastorno que suele aparecer en la etapa final del embarazo o incluso durante los cinco meses posteriores al parto. El músculo cardíaco se debilita y se ve imposibilitado de bombear sangre al ritmo correcto, lo cual deviene en problemas en los pulmones, el hígado y otros órganos del cuerpo. Generalmente, se manifiesta de manera progresiva a través de edemas en las extremidades o dificultad al respirar.
Es de suma importancia controlar si luego del parto se produce un aumento repentino de peso ya que esto podría estar indicando retención de líquidos. Asimismo, las palpitaciones así como la fatiga, son indicadores también de insuficiencia cardíaca. En caso de que el empeoramiento sea muy rápido, se puede llegar a necesitar  un trasplante del corazón.
Si bien se trata de una enfermedad que en algunos casos puede ser fatal, comúnmente con los tratamientos adecuados el corazón se recupera.
La miocardiopatía periparto, se puede presentar en cualquier mujer, aunque les ocurre con mayor frecuencia a las mayores de 30 años y mujeres con varios hijos. A su vez, ocurre con mas frecuencia en embarazos gemelares y en las mujeres que sufren hipertensión arterial.

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Fatiga luego del parto

Luego del parto es muy común sentirse fatigada, ya que  durante las primeras semanas, e inclusive meses, pueden llegar a ser muy agotadores.
Por este motivo, es muy importante poder organizarse, intentando adaptarse de a poco a los ritmos de vida del bebé para poder realizar las tareas diarias y descansar.
Lógicamente, ya no es posible dormir toda la noche de un tirón. De modo que es conveniente adaptarse a los ritmos de sueño del bebé, para aprovechar a descansar cuando el bebé duerme. Estos breves cortos resultarán bastante reparadores.
Por otra parte, durante las primeras semanas de vida del bebé, es bueno limitar las responsabilidades, pues no hay nada más importante que alimentar a tu bebé.
También, es necesario reducir las visitas, ya que si bien es grato recibir la visita tanto de familiares como de amigos, no lo es tanto si te sientes  fatigada. No te preocupes, sin dudas, todos lo entenderán.
Otro punto a tener en cuenta está relacionado con el paseo. Salir, un rato cada día, a dar un paseo con tu hijo te revitalizará, además de permitir distraerte y hacer un poco de ejercicio.
Nunca hay que dudar en pedir ayuda cuando lo creamos necesario, pues un recién nacido demanda mucho tiempo de atención y energía, por lo que estaría bueno contar con alguien en casa para que nos ayude con  los quehaceres domésticos.
En cuanto a la alimentación, es fundamental tener presente que en esta etapa es esencial ingerir alimentos nutritivos, lo que nos permitirá sobrellevar los cambios que sufrió el cuerpo durante el embarazo y el parto. Además, resulta indispensable alimentarse adecuadamente, llevando una dieta saludable y equilibrada, para contar con todos los nutrientes necesarios para  estar saludables y preparadas para amamantar a nuestro hijo.

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