Estrategias para lidiar con los niños que muerden

Los niños son realmente muy adorables, pero cuando comienzan a caminar adoptan ciertas malas costumbres, como por ejemplo morder. A pesar que la mayoría de los padres consideran que se trata solamente de una fase de la niñez, no siempre es así. Por ese motivo, pueden adoptarse algunas estrategias para frenar esta conducta infantil.

Morder es algo que se da normalmente en el desarrollo temprano de cualquier niño. Los pequeños que recién comienzan a caminar suelen morder por diversos motivos, relacionados con el proceso de dentición aunque también puede deberse a una cuestión de exploración de objetos con la boca. Incluso, una vez que aprenden la relación causa-efecto, es común que intenten morder a las personas en busca de una reacción.

Asimismo, muchos niños suelen morder para llamar la atención o manifestar sentimientos, como la ira, la frustración y el miedo, ya que carecen de recursos  para controlarlos.  Por lo general, esta conducta se da con frecuencia en los varones de entre 1 y 2 años, la cual desaparece al aprender otras habilidades de comunicación.

Cuando tu hijo muerda a alguien lo primero que debes hacer es consolar a la víctima, sobre todo si se trata de otro niño. De lo contrario no se hará más que reforzar esta mala conducta, ya que el niño que muerde lo hace para llamar la atención.

Cada vez que esto suceda, debes ser firme con tu hijo, aunque sin perder la calma, y decirle que no debe morder porque lastima. Siempre es necesario utilizar frases sencillas para que el pequeño pueda entender. Si estos pasos no funcionan, puede servir hacer una pausa, llevándolo al niño a otro sitio alejado del resto para que se calme.

No es necesario castigar a los niños, ya que a estas edades es normal que muerdan y no comprenden que le causan daño a otras personas.

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El uso excesivo del chupete afectaría el desarrollo expresivo de los bebés

Siempre hemos escuchado decir que los niños que usan chupete durante un tiempo prolongado están expuestos a sufrir ciertas complicaciones en su salud bucal, como deformación del paladar o dientes chuecos. Pero a ello se le agrega ahora nueva información, que se desprende de una investigación realizada un estudio en la Universidad de Wisconsin-Madison, según la cual el uso excesivo del chupete puede afectar hasta incluso el desarrollo expresivo del niño.

Lo especialistas señalan que el uso prolongado del chupete puede traerle consecuencias al niño, pues puede llegar a alterar su expresividad facial y su capacidad de experimentar, lo cual puede provocar que no llegue a ser maduro emocionalmente, ya que el chupete afecta la comunicación del niño al limitarle su capacidad de imitar gestos.

La investigación, para la cual se estudió sólo a bebés varones, da cuenta de que el chupete les impide experimentar con plenitud sus expresiones faciales, teniendo en cuenta que los seres humanos, en especial durante los primeros años de infancia, imitamos las acciones de otras personas. Por lo que resulta de suma importancia para el aprendizaje de las expresiones así como del lenguaje corporal, un medio de comunicación con el entorno cuando todavía no se realiza mediante la palabra.

Según los especialistas, cuando el pequeño usa el chupete se ve limitada su  capacidad de imitar los gestos de las personas, lo cual afecta negativamente al proceso de  comunicación y aprendizaje, tornándoseles muy complicado expresar sus emociones. Por ende, esta situación puede hacer que se sientan frustrados y se vuelvan introvertidos.

Es sabido que el chupete les sirve a los bebés para entretenerse, calmarse y reducir el estrés. Por ese motivo, no es para nada conveniente sacárselo abruptamente, pues de lo contrario tendría un efecto negativo en ellos. Por lo que se recomienda medir el uso del chupete, para de a poco lograr eliminarlo de la rutina de los pequeños.

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