Promover la lactancia para un futuro adulto más sociable

Un nuevo estudio, llevado a cabo por un grupo de investigadores finlandeses, logró determinar que la lactancia materna impediría que los niños desarrollen hostilidad a lo largo de su crecimiento. Al tiempo que se especula que los adultos que han sido amamantados al nacer son seres mucho más sociables y felices.
Para arribar a dicha conclusión, se basaron en 1917 bebés nacidos a término durante la década del 70′, sobre quienes los propios padres brindaron información acerca del historial de lactancia materna de cada uno. Para proseguir con dicho estudio, se midió la hostilidad en base a una regla de tres escalas en cuatro momentos distintos de la vida de los niños, esto es para cuando quienes participaron de la investigación tenían 21,5; 26,7; 30,8 y 36,9 años de edad, valorando la “suspicacia”, “paranoia” e “ira” para realizar el cálculo del nivel de hostilidad en cada niño.
De ello, resultó que el 88% de los niños estudiados habían sido amamantados durante un lapso de cuatro meses, y presentaban un promedio de hostilidad de 2,53 durante su edad adulta. Los varones presentaban mayor suspicacia y paranoia en relación a las mujeres, en tanto que la ira predominaba entre las mujeres más que en los hombres.
La lactancia materna prolongada en el tiempo fue relacionada con menor hostilidad materna en el cuidado del bebé, mayor cantidad de hijos, menores ingresos y mayor edad de los padres a la hora de tener hijos. Los niños que fueron amamantados durante menos tiempo y que habían sido criados con más hostilidad y con menores ingresos familiares fueron relacionados con una mayor hostilidad al llegar a su etapa adulta.
De esta forma, se logró comprobar que la hostilidad, la paranoia y la suspicacia, puede predecirse como una circunstancia marcada por la lactancia materna, aunque no así la ira. Además, las personas que participaron del estudio y que no han sido alimentados con leche materna disponían de mayores niveles de hostilidad, suspicacia y paranoia durante su adultez.

Imagen:

http://www.entrepadres.com/wp-content/uploads/2010/09/ventajas-lactancia-materna.jpg

 

Bebés vegetarianos

Hay bebés vegetarianos, ya sea por el tipo de alimentación que prefieren darle sus padres, o incluso, por la propia elección del niño, quien a edades tempranas comienza a decidir qué le gusta y qué no, rechazando las carnes de forma natural.
Teniendo en cuenta esto, es bueno saber que los padres de un niño vegetariano deben tener en cuenta ciertos criterios al momento de alimentarlos. En este caso, la ayuda de un especialista será muy importante para aconsejarles a los padres cómo armarle al niño una dieta equilibrada, para su óptimo desarrollo. 
Resulta fundamental darle el pecho al niño, puesto que en esta etapa de su vida la fórmula de la leche de soya constituye un alimento incompleto, que no tiene punto de comparación con los beneficios que aporta la leche materna. De modo que la lactancia siempre debe estar presente, y de ser posible, debe ser prolongada.
A su vez, el pequeño necesita recibir un complemento vitaminico, aparte de uno a base de minerales, a fin de que su organismo reciba las cantidades necesarias de hierro, Vitamina D, Vitamina B12 y ácido Fólico.
Cuando el bebé deje de amamantar, es preciso proveerle otra fuente de calcio en su régimen de alimentación, para favorecer el desarrollo óseo y el crecimiento de los dientes.
Por otro lado, un bebé vegetariano necesita consumir queso vegetal y demás productos a base de soya, los cuales le servirán como fuente de proteínas cuando el bebé comience a ingerir alimentos sólidos.
Una vez que el pequeño haya dejado de consumir los cereales infantiles, es preciso darles porotos y cereales de grano entero, de los cuales obtendrán una mayor cantidad de vitaminas, minerales y proteínas de las que obtienen de los productos de origen animal.
También, hay que prestar especial atención a las calorías ya que los bebés vegetarianos se hallan en un punto crucial de desarrollo y crecimiento, y necesitan gran cantidad de calorías, algo que se torna mas complicado cuando son vegetarianos. Por eso, es esencial consultar con un especialista para no dejar nada librado al azar y que el niño crezca sano y fuerte.

Imagen:

es.paperblog.com

Prejuicios sociales sobre la lactancia prolongada

Hasta no hace mucho, se acostumbraba dar el pecho a los niños hasta el arribo de un nuevo hermanito. Como la lactancia materna, cuando es exclusiva y sin límites de horario, representa un método anticonceptivo bastante efectivo, por lo que el siguiente hijo nacía cuando el primero ya tenía entre 22 y 30 meses de edad.
Debe respetarse el hecho de que el tiempo y duración de la lactancia materna constituye una decisión personal de cada madre. La leche materna satisface todas las necesidades nutricionales y energéticas de los pequeños, se digiere muy bien inclusive cuando está mezclada con otros alimentos.
Actualmente, por lo general, no está bien visto dar el pecho a un niño de más de 1 año, aunque todo va a depender del lugar en el que vivamos. En las ciudades más importantes o en los países más industrializados, la lactancia prolongada, en ocasiones, se torna complicada a causa de la incorporación de la mujer al trabajo, lo cual implica horarios poco flexibles, entre otras cosas. No obstante, el tiempo y la duración de la lactancia materna es una decisión que sólo atañe a la madre.
Las madres que dan el pecho a niños mayores de un año, generalmente están expuestas a diferentes críticas, ya que el hecho de dar el pecho a un niño mayor no se encuentra muy aceptado socialmente.
Lo importante, y que no debemos pasar por alto, es que la leche materna posee la capacidad de adaptarse a las necesidades de cada bebé. Cuanto mayor sea el niño, más concentrada estará la leche, la cual es rica en proteínas, minerales, vitaminas y grasas. Además de digerirse muy bien, continúa siendo el medio para la transmisión de anticuerpos de la madre al hijo.
Con la lactancia, el pequeño recibe algo más que alimento del pecho materno, debido a que esta forma natural de alimentar brinda un respaldo emocional muy trascendente a los niños mayores de 1 año.
El único “inconveniente”, que puede resaltarse de la lactancia prolongada, reside en que a la mayoría de los niños les cuesta mucho dejar el pecho.