El ejercicio físico intenso atenta contra la fertilidad en las mujeres

Mantener un peso saludable es sumamente  importante para la concepción, pues tanto el bajo peso como  el sobrepeso afectan a la fertilidad de la mujer. Asimismo, el ejercicio intenso también dificultaría a las mujeres de peso normal, pero no así a las que tienen sobrepeso u obesidad.
Un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston, conecta al ejercicio intenso con actividades como correr, montar bicicleta rápido, nadar y realizar ejercicios aeróbicos. Al respecto, comprobaron que los niveles más altos de ejercicio intenso se relacionaban con tasas de fertilidad por debajo  de lo normal en mujeres con peso normal, lo cual no se evidenciaba en mujeres con sobrepeso u obesas.
Para el estudio se realizaron 3.628 cuestionarios a mujeres, con edades comprendidas entre los 18 y 40 años,  para recabar datos de estatura, peso, antecedentes médicos y reproductivos, estilo de vida y conductual. También, se les preguntó acerca del ejercicio físico que realizaban, los cuales fueron divididos en vigorosos y  moderados, y se compararon los datos con el Índice de Masa Corporal de las mujeres que participaron del estudio.
En el caso de la actividad moderada, ésta fue relacionada con una concepción más rápida amén del valor del IMC. Mientras que la actividad intensa fue asociada de manera inversa con el ejercicio intenso. Los autores del estudio  no han podido hallar la razón por la  que el ejercicio mejora la fertilidad, así como tampoco pudieron determinar  por qué el ejercicio intenso afecta de forma negativa a las mujeres de peso normal.
Para los autores, la actividad física es buena y se asocia , por un lado, con menos posibilidades de desarrollar alguna enfermedad cardiovascular, cáncer y diabetes; y, por el otro, con mejores embarazos y partos, menos dolor y menos nacimientos inducidos.
La conclusión del estudio es que las mujeres con un peso saludable que desean quedar embarazadas tienen que hacer ejercicio aeróbico moderado, unos 30 minutos al día, pues si realizan ejercicios muy intensos, más de cinco horas semanales, eso las vuelve menos fértiles.

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Incorporar alimentos sólidos de manera precoz al bebé aumenta los riesgos de sobrepeso

Incorporar alimentos en forma precoz al bebé aumenta los riesgos de padecer obesidad, este dato fue arrojado de una reciente investigación realizada en base a al  estudio de unos 800 niños. Por lo que recién a partir del cuarto mes de vida, y hasta el sexto, resulta conveniente empezar a darle al pequeño lácteos, frutas y cereales.
Al incorporar alimentos en forma precoz a los bebés y alimentándolos también con fórmula, con la consecuente suspensión de  la lactancia,  se expone a los pequeños a cuadruplicar las posibilidades de presentar obesidad al alcanzar los tres años de vida, en contraste con aquellos niños que durante los primeros cuatro meses de vida únicamente se alimentaron con leche materna.
Para la realización del estudio, las madres debían responder acerca de cuándo habían comenzado a darles lácteos, cereales o frutas a sus hijos. Al llegar a los 3 años, el equipo de la investigación, considerando parámetros de Indice de Masa Corporal,  midió el peso y la altura de cada niño que participó del estudio para precisar si eran obsesos.
De este modo, se concluyó que los bebés alimentados exclusivamente con leche materna durante al menos sus primeros cuatro meses de vida, la edad de introducción de sólidos en la dieta no afectó la posibilidad de sufrir obesidad para los tres años. En cambio, aquellos que desde un comienzo habían sido alimentados con fórmula o que a los cuatro meses dejaron de recibir leche materna y empezaron a ingerir sólidos presentaban cuatro veces más posibilidades de padecer problemas de sobrepeso al llegar al tercer año de vida.
De manera que resulta fundamental que los padres conozcan las consecuencias de la manera en que uno alimenta al bebé, para evitar así que en un futuro tenga posibilidades de  ser obeso.

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El sobrepeso y la obesidad disminuyen las posibilidades de embarazo

Embarazo y obesidad son dos cosas que no deberían ir de la mano. Si bien el sobrepeso y la obesidad son dos términos bien diferentes; de acuerdo al enfoque que deseamos darle a este post, la situación casi es la misma. Lo que sí está más que claro es que no es lo mismo un embarazo con sobrepeso u obesidad que un embarazo de una persona saludable, con el peso adecuado. 
Es una realidad que la población con sobrepeso y obesidad sigue en aumento, y,  por supuesto,  esto no es bueno ni para quienes padecen dicho problema ni, claramente, para sus hijos.
De acuerdo al primer estudio realizado que asocia el sobrepeso y la concepción, reveló que el 43% de las madres con exceso de peso poseen problemas al momento de intentar quedar embarazadas.
Las posibilidades de concebir un bebé de manera natural van disminuyendo por cada punto que aumenta el índice de masa corporal de una mujer. Para que quede bien en claro,  una mujer con un índice de masa corporal de 35, con 1, 60 m de altura y 90 kilos de peso, posee un 26% menos de probabilidades de lograr un embarazo.
Al mismo tiempo, se debe prestar especial atención a la obesidad abdominal, es decir, esa acumulación de grasa localizada en la cintura que puede traer como consecuencia bebés con síndrome metabólico, una afección que se caracteriza por el desarrollo durante la niñez de enfermedades coronarias y diabetes. 
La mamás con problemas de obesidad, por lo general son sometidas a césareas, exponiendo al bebé a ciertos riesgos innecesarios y evitables. Si bien no es tarea fácil bajar de peso, una dieta equilibrada  y el consejo de un médico especialista serán de ayuda para mejorar las condiciones físicas de la mujer al momento de pensar en buscar un bebé.