La lactancia materna reduce el riesgo de muerte súbita en los bebés
Posted on 25. abr, 2012 by Andrea Schafer in bebes, Lactancia
Ya todos sabemos que la lactancia materna es, por diferentes motivos, la opción más saludable para los bebés.
Una de las razones principales reside en que disminuye el riesgo de padecer muerte súbita, lo cual hasta el momento ha sido discutido por distintos estudios.
No obstante, un metaestudio elaborado por la Universidad de Virginia fue concluyente al respecto, ya que logró corroborar lo que hasta el momento el saber popular ya sostenía, y es que la lactancia reduce el riesgo de padecer muerte súbita.
Para dicha revisión fueron utilizados algo más de 280 estudios, llevados a cabo entre los años 1966 y 2009. Los resultados obtenidos han sido más que categóricos. Los niños que toman pecho poseen un 60% menos de posibilidades de padecer el SMSL en contraste con los que no son amamantados.
Es más, si la lactancia materna es exclusiva dicho riesgo se reduce un 73%, de manera que los resultados son realmente contundentes.
De esta forma, se suma la lactancia a otras recomendaciones para evitar el SMSL, pues representa una fuente inagotable de salud para los bebés.
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Promover la lactancia para un futuro adulto más sociable
Posted on 27. feb, 2012 by Andrea Schafer in Lactancia
Un nuevo estudio, llevado a cabo por un grupo de investigadores finlandeses, logró determinar que la lactancia materna impediría que los niños desarrollen hostilidad a lo largo de su crecimiento. Al tiempo que se especula que los adultos que han sido amamantados al nacer son seres mucho más sociables y felices.
Para arribar a dicha conclusión, se basaron en 1917 bebés nacidos a término durante la década del 70′, sobre quienes los propios padres brindaron información acerca del historial de lactancia materna de cada uno. Para proseguir con dicho estudio, se midió la hostilidad en base a una regla de tres escalas en cuatro momentos distintos de la vida de los niños, esto es para cuando quienes participaron de la investigación tenían 21,5; 26,7; 30,8 y 36,9 años de edad, valorando la “suspicacia”, “paranoia” e “ira” para realizar el cálculo del nivel de hostilidad en cada niño.
De ello, resultó que el 88% de los niños estudiados habían sido amamantados durante un lapso de cuatro meses, y presentaban un promedio de hostilidad de 2,53 durante su edad adulta. Los varones presentaban mayor suspicacia y paranoia en relación a las mujeres, en tanto que la ira predominaba entre las mujeres más que en los hombres.
La lactancia materna prolongada en el tiempo fue relacionada con menor hostilidad materna en el cuidado del bebé, mayor cantidad de hijos, menores ingresos y mayor edad de los padres a la hora de tener hijos. Los niños que fueron amamantados durante menos tiempo y que habían sido criados con más hostilidad y con menores ingresos familiares fueron relacionados con una mayor hostilidad al llegar a su etapa adulta.
De esta forma, se logró comprobar que la hostilidad, la paranoia y la suspicacia, puede predecirse como una circunstancia marcada por la lactancia materna, aunque no así la ira. Además, las personas que participaron del estudio y que no han sido alimentados con leche materna disponían de mayores niveles de hostilidad, suspicacia y paranoia durante su adultez.
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Leche con proteínas para un mejor desarrollo de los bebés prematuros
Posted on 24. feb, 2012 by Andrea Schafer in bebes, Salud
Gracias a un estudio realizado por investigadores australianos, se descubrió que los bebés prematuros que son alimentados con leche materna fortificada con proteínas adicionales tienen mayor capacidad de desarrollarse sin correr el riesgo de sufrir problemas de crecimiento.
Según el proyecto elaborado por el equipo de Carmel T. Collins, del Centro Médico Flinders, en Bedford Park, Australia del Sur, los pequeños nacidos de manera prematura que se alimentan con leche materna no crecen en la misma proporción en comparación con aquellos que cumplen su tiempo en el interior del útero, aún cuando sean alimentados con fortificadores de leche humana, aunque todo funcionaría mejor al agregarse proteínas.
Durante la realización del estudio, se procuró definir el efecto que genera el refuerzo de proteína, para ello se le administró al azar a un grupo de 92 bebés nacidos antes de las 31 semanas de gestación, y que eran alimentados con biberones o por sonda, FLH con 1,4 g de proteína/100 mL o 1 g /100 mL.
Luego del seguimiento, se pudo descubrir que la talla promedio era similar en ambos grupos, pero en el grupo tratado con el refuerzo proteico había menos niños por debajo de la talla del porcentilo 10 en contraste al otro grupo de bebés.
En cuanto al peso, el grupo tratado con proteína pesaba un promedio de 2.760 gramos frente a los 2.539 gramos del otro grupo.
De este modo, los resultados sugieren que la utilización de un FLH con una concentración proteica de 1,4 g/100 mL disminuye las deficiencias del crecimiento en los bebés nacidos en forma prematura antes de las 31 semanas de gestación. No obstante ello, se concluyó que se necesitarían estudios aleatorios más grandes para obtener resultados clínicamente significativos.
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Llegó el momento de dejar el pecho
Posted on 21. dic, 2011 by Andrea Schafer in Lactancia
La lactancia liga a la madre y el bebé en un vínculo maravilloso y especial. No obstante cuando los bebés se niegan a dejar el pecho, esto puede tornarse un proceso traumático.
Tanto por el retorno al trabajo o porque ya sea el momento, el bebé debe acostumbrarse a una alimentación que reemplace la leche materna. Y aunque la mayoría pasa este proceso sin ningún problema, para otros constituye un verdadero trauma.
A pesar que para algunas mamás es también un momento difícil, en especial cuando ven a sus bebés sufrir, el destete ocurrirá tarde o temprano, ya que es parte del desarrollo de todo bebé, por lo que es necesario estar preparadas.
Los médicos aconsejan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé. Transcurrido ese periodo, se le puede seguir dando el pecho de forma alternada con papillas. Hay mamás que continúan dándole el pecho hasta el año y medio o dos años.
Vale decir que el destete afianzará la independencia física y emocional del bebé. Por lo que ante semejante cambio, la mamá tiene que estar presente para guiarlo gradualmente y demostrarle que su afecto hacia él no ha cambiado en absoluto.
Lo primero que es necesario tener en cuenta es que la primera y la última toma antes de dormir son las que el bebé irá a dejar al final del proceso. De modo que hay que comenzar por eliminar una toma por semana e ir observando cómo reacciona tu bebé. Si lo hace favorablemente, sigue eliminando las tomas de a una, sustituyéndolas por una toma de biberón o incluso sus nuevos alimentos.
Si tu bebé reacciona negativamente, tienes que ponerte firme y ofrecerle el biberón o algún alimento que pueda comer en función a su edad. Lo que no se debe hacer es forzarlo a probar otros alimentos, sino que hay convencerlo y hacer que le vaya gustando de a poco. Así como tampoco se le debe dar de mamar como una manera de hacerlo callar o para que termine de hacer berrinche.
Otra forma es intentar darle el biberón en cantidades reducidas antes de la leche materna, para que poco a poco vaya acostumbrándose al nuevo sabor. Inclusive, puedes empezar a acostumbrar a tu bebé al biberón poniendo tu propia leche en la botella.
La tetina del biberón es muy importante, por lo que debes buscar una con la que se sienta más confortable.
En caso que optes por posponer algunas tomas con comida, lo ideal es hacer que éstas sean más atractivas. Si a pesar de todo esto tu bebé continúa ofreciendo resistencia, no hay que forzarlo de ninguna manera, pues puede ocurrir que todavía no se halle preparado. Respeta sus tiempos y, de ser necesario, consulta con el pediatra para que te ayude en esta etapa.
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Bebés vegetarianos
Posted on 04. nov, 2011 by Andrea Schafer in bebes
Hay bebés vegetarianos, ya sea por el tipo de alimentación que prefieren darle sus padres, o incluso, por la propia elección del niño, quien a edades tempranas comienza a decidir qué le gusta y qué no, rechazando las carnes de forma natural.
Teniendo en cuenta esto, es bueno saber que los padres de un niño vegetariano deben tener en cuenta ciertos criterios al momento de alimentarlos. En este caso, la ayuda de un especialista será muy importante para aconsejarles a los padres cómo armarle al niño una dieta equilibrada, para su óptimo desarrollo.
Resulta fundamental darle el pecho al niño, puesto que en esta etapa de su vida la fórmula de la leche de soya constituye un alimento incompleto, que no tiene punto de comparación con los beneficios que aporta la leche materna. De modo que la lactancia siempre debe estar presente, y de ser posible, debe ser prolongada.
A su vez, el pequeño necesita recibir un complemento vitaminico, aparte de uno a base de minerales, a fin de que su organismo reciba las cantidades necesarias de hierro, Vitamina D, Vitamina B12 y ácido Fólico.
Cuando el bebé deje de amamantar, es preciso proveerle otra fuente de calcio en su régimen de alimentación, para favorecer el desarrollo óseo y el crecimiento de los dientes.
Por otro lado, un bebé vegetariano necesita consumir queso vegetal y demás productos a base de soya, los cuales le servirán como fuente de proteínas cuando el bebé comience a ingerir alimentos sólidos.
Una vez que el pequeño haya dejado de consumir los cereales infantiles, es preciso darles porotos y cereales de grano entero, de los cuales obtendrán una mayor cantidad de vitaminas, minerales y proteínas de las que obtienen de los productos de origen animal.
También, hay que prestar especial atención a las calorías ya que los bebés vegetarianos se hallan en un punto crucial de desarrollo y crecimiento, y necesitan gran cantidad de calorías, algo que se torna mas complicado cuando son vegetarianos. Por eso, es esencial consultar con un especialista para no dejar nada librado al azar y que el niño crezca sano y fuerte.
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Ictericia en el recién nacido
Posted on 20. oct, 2011 by Andrea Schafer in bebes, Salud
Absolutamente todos los recién nacidos, poseen niveles altos de bilirrubina en la primera semana de vida. Incluso, entre el 60 y el 70 por ciento de los casos derivan en ictericia, que consiste en la coloración amarillenta de la piel y en la esclera, parte del ojo, a causa de un aumento en los índices de bilirrubina en la sangre. De este modo, la bilirrubina es depositada en la piel, así como en los huesos y tejidos del cuerpo; empezando por la cara, siguiendo por la cabeza hacia los pies y al descender lo hace a la inversa.
Se trata de una característica muy común y en la mayoría de los casos es de naturaleza benigna, solucionándose de forma espontánea o con ayuda de los profesionales médicos. Pero en algunos casos, se transforma en un problema que puede devenir en daño neurológico permanente e inclusive la muerte.
El aumento de bilirrubina en la sangre se produce por diversos motivos. Por un lado, mientras permanece en el vientre materno, el bebé precisa una gran cantidad de glóbulos rojos. Pero al nacer, requiere menos cantidad, de modo que son destruidos y se transforman en bilirrubina, la cual ve incrementado su nivel, que por lo general se estabiliza en los primeros días de vida.
También, es posible hablar de ictericia fisiológica y de ictericia por leche materna.
La ictericia fisiológica es la que se presenta entre el segundo y quinto día de vida del bebé, aumentando los índices de bilirrubina desde el nacimiento hasta el quinto día, para luego disminuir de manera progresiva hasta alcanzar niveles normales en el lapso de unos días o semanas, mientras el hígado madura produciendo la enzima glucoronil transferasa, la cual ayuda a eliminar la bilirrubina. En este caso, es altamente recomendable la lactancia materna ya que las grasas que aporta estimulan el funcionamiento de los intestinos, favoreciendo la evacuación del meconio y evitando así que la bilirrubina sea reabsorbida. Además, la fototerapia es un tratamiento que también ayuda a reducir el alto nivel de bilirrubina.
En tanto que la ictericia por leche materna representa una prolongación de la ictericia fisiológica del bebé, y se produce por una reacción a una sustancia de la leche materna, la cual incrementa la absorción de bilirrubina en el intestino del recién nacido.
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Lo que hay que saber sobre la diabetes en el embarazo
Posted on 18. sep, 2011 by Andrea Schafer in Embarazo
La diabetes se produce por una disfunción del páncreas, órgano que se encarga de regular los niveles de glucosa en el torrente sanguíneo. Durante la gestación, suele darse un aumento de los niveles de azúcar en sangre, lo cual es conocido como diabetes gestacional y desaparece luego del parto. Si eres diabética y estás esperando un bebé, debes prestar mucha atención a tus niveles de glucosa.
La diabetes surge cuando el páncreas no produce insulina suficiente, una hormona que ayuda a usar la glucosa que se necesita para que el organismo obtenga energía.
En el embarazo, se da un incremento de los niveles de azúcar en la sangre de la mujer con el propósito de satisfacer las necesidades del feto. En la mayoría de los casos, el organismo responde a este incremento fabricando más cantidad de insulina.
No obstante, las mujeres diabéticas o con tendencia a la diabetes no producen la insulina suficiente para metabolizar la elevación de los niveles de azúcar, que pasa a la orina y la sangre. Los síntomas de la diabetes son hambre y sed en exceso, ganas de orinar frecuentemente e infecciones vaginales, así como presión sanguínea alta o hipertensión.
Cabe destacar que el embarazo en mujeres diabéticas puede ser seguro, siempre que se realice un estricto control médico.
La diabetes puede ser anterior al embarazo o aparecer a lo largo del mismo, en cuyo caso hablamos de una diabetes gestacional.
La diabetes preexistente al embarazo, que es tratada generalmente con insulina, requiere un aumento de las dosis de insulina de acuerdo los controles de glucemia. La mujer diabética tiene tendencia a padecer más alteraciones durante la gestación por las variaciones en los niveles de azúcar. Por ello, es sumamente importante realizar un control estricto de la enfermedad a través de la dieta, el ejercicio y una dosificación apropiada de insulina.
Por su parte, la diabetes gestacional en mujeres resulta más sencilla de controlar y los riesgos son menores. No en todos los casos resulta necesario tratarla con insulina. Cuando se presenta de manera leve, se puede corregirla realizando ejercicio y haciendo una dieta de entre 2000 y 2300 Kcal. diarias. Luego del parto, el nivel de azúcar en la mujer suele regresar a la normalidad.
En cualquiera de los dos casos, por lo general, el parto se realiza por cesárea. Incluso, la madre diabética puede amamantar a su hijo sin ningún tipo de problemas, ya que la lactancia materna reduce las posibilidades de que el bebé desarrolle esta enfermedad, además de prevenir la hipoglucemia en el bebé después de su nacimiento.
Si una mujer diabética o con diabetes gestacional controla su enfermedad adecuadamente, se reducen los riesgos de infecciones renales y vaginales, hipertensión, aumento del líquido amniótico conocido como polihidramnios, parto prematuro, bebé demasiado grande, mayores probabilidades de malformaciones cardíacas, digestivas, nerviosas y esqueléticas en el feto, y exceso de fabricación de insulina por el páncreas del bebé.
Todas las mujeres pueden amamantar
Posted on 01. ago, 2011 by Andrea Schafer in Lactancia
No hace falta decir que todos los pechos son igual de aptos para amamantar a un bebé, aún si se tiene los pezones planos o invertidos.
Buena parte de las mujeres renuncian a la lactancia materna debido a que creen que no podrán darle el pecho a su bebé, pero con tenacidad y algunos consejos superarás fácil el problema.
La diferencia entre pezones planos y pezones invertidos, es que en los primeros al apretar la areola no sobresale mientras que cuando éste parece retraerse más hacia atrás, parecido a un ombligo, se trata de un pezón invertido.
Los pezones planos e invertidos disponen de ligamentos más cortos que lo habitual, causando que se vean hundidos, lo cual torna más difícil que el bebé se agarre bien al pezón, generando que el comienzo de la lactancia pueda parecer algo problemático.
Los pezones planos, por lo general, se corrigen con la propia succión que efectúa el bebé para alimentarse en tanto que los pezones invertidos jamás protruyen, es decir, nunca salen hacia afuera. Si bien con ambos es posible amamantar, en algunos casos la lactancia materna puede resultar dolorosa debido a que al succionar el bebé se producen heridas en la piel de los pezones formándose las tan indeseables grietas.
Luego del parto, lo más común es que las mujeres con pezones planos o invertidos consulten con algún especialista para comenzar la lactancia materna.
Incluso, se puede apelar al uso de ciertos artilugios como es el caso de las pezoneras o aparatos para usar previo al parto. Pero sólo funcionarían en el caso de pezones planos. Si bien en la mayoría de los casos funcionan, podrían ocasionar obstrucciones en los conductos mamarios.
Luego del nacimiento del bebé, en función al grado de hundimiento, en ocasiones es el mismo bebé quien al succionar termina corrigiendo el pezón sacándolo hacia afuera. Caso contrario, los pezones tienen que ser estimulados previo a la toma para lograr que el pezón salga.
También, se pueden probar diversas posturas para hallar aquella con la cual el bebé se agarre mejor al pecho.
En fin, si deseas dar el pecho a tu bebé puedes hacerlo sin importar si posees pezones planos o invertidos. Cualquier duda, consulta a tu médico de confianza.
Cómo saber si el bebé recibe leche suficiente
Posted on 27. may, 2011 by Andrea Schafer in bebes, Lactancia
Muchas veces, las madres solemos creer que no tenemos suficiente leche para alimentar a nuestro bebé, pero por lo general dicha apreciación casi siempre resulta ser falsa. Hay una serie de signos que pueden indicar que el bebé no obtiene la leche necesaria.
Existe una serie de signos posibles que podrían dar cuenta que el bebé no recibe leche suficiente, aunque también podrían señalar otros hechos, no necesariamente relacionados con la lactancia.
De este modo, antes que nada habría que verificar si se cumplen dos signos fiables, como son el crecimiento insuficiente y la condensación y escasez de orina del bebé.
Normalmente, tales signos no indicarían leche insuficiente, pero el estrés que dichas situaciones producen podrían generar la reducción en la producción de leche. Por tal motivo, siempre se debe animar a la madre, ayudarla y acompañarla en su propósito de amamantar ya que la mejor manera en que haya una correcta lactancia materna es dando el pecho a demanda y sin presiones.
Entre alguno de los signos posibles que pueden indicar que el bebé no esté succionando de manera correcta, se puede mencionar el hecho de que no quede satisfecho tras la toma.
En el caso del llanto frecuente, éste se puede deber a diversos factores, diferentes al hambre, tales como cólicos o necesidad de brazos. Mientras que si el bebé demanda tomas a cada momento puede estar relacionado con una crisis o aceleración de crecimiento temporal.
Por otro lado, si un bebé rechaza el pecho puede deberse a distintas causas, siendo éste un indicador de que está pasando por cierta dificultad que interfiere en el amamantamiento.
Por lo general, si un niño parece quedar insatisfecho tras las tomas o desea comer muy a menudo puede que esté succionando incorrectamente, sin obtener leche fácilmente.
Al mismo tiempo, una madre puede no presentar cambios en los pechos durante el embarazo o en las semanas posteriores al parto y puede ser incapaz de sacarse leche en los primeros cuatro o cinco días de vida de su bebé. En este caso, puede ser una de las pocas madres que no son capaces de producir leche de manera suficiente.
En definitiva, resulta muy raro que las madres no posean leche suficiente. Si presentas algunos de los signos posibles antes mencionados, sólo basta con la ayuda y el apoyo de un profesional médico para solucionar el problema.
Obesidad infantil, la importancia de la lactancia materna
Posted on 11. mar, 2011 by Andrea in bebes, Consejos, Lactancia

Mucho es lo que se estudia a diario sobre maternidad y lactancia materna, y grandes investigadores dedican su tiempo para dejarnos en claro la gran importancia que tiene el amamantar a nuestros bebés los primeros meses de vida, sobre todo para prevenir enfermedades a largo plazo.
Así es que desde hace algún tiempo muchos investigadores sostienen que la lactancia materna tiene una gran relación con el posible desarrollo de un bebé, para prevenir enfermedades como la obesidad y el sobrepeso, ya que sostienen que aquello pequeños alimentados con leche materna, tienen menos posibilidades de ser obesos en su primera infancia, adolescencia y vida adulta.
Teniendo presente esto lo más recomendable para una mamá que acaba de tener familia, es que responsablemente estimule su producción de leche, ya sea prendiendo al bebé a la teta , cada vez que él lo solicita o mediante un sacaleches, para luego brindarle el alimento con una mamadera, dado que éste alimento es fundamental e indispensable para que correcto y saludable desarrollo de un bebé.
Hay que recordar que amamantar a un bebé, es un gran trabajo por parte de la mamá, pero bajo ningún punto de vista cabe privarlo de semejante privilegio si tenemos en cuenta todos los beneficios que la misma le proporciona a largo plazo. Por lo tanto la teta, debe ser a libre demanda, o sea, cada vez que el niño lo solicite y tenga hambre. La combinación con leches de fórmulas es aceptada, pero se recomienda que al menos los 6 primeros meses, el pequeño tenga como alimento exclusivo la leche materna acompañada por las indicaciones que brinda el pediatra de confianza.









