Crean «calcetín inteligente» para controlar la salud del bebé

Un grupo de estudiantes de la Universidad Brigham Young (Estados Unidos) creó un calcetín inteligente, un peculiar accesorio capaz de controlar los signos vitales de los bebés a través de un conjunto de sensores que permiten monitorear la frecuencia cardíaca, la temperatura de la piel y los niveles de oxígeno en sangre, entre otras variables.

El calcetín inteligente Owlet, tal como ha sido bautizado, trabaja con una App que puede integrarse ya sea en una tablet, un ordenador o un smartphone. En definitiva, en cualquier dispositivo inteligente que incluya la función de navegar en la red. Hasta el momento solo existe una aplicación para los dispositivos iOS, aunque se cree que no demorarán demasiado en desarrollar la versión para Android.

Su funcionamiento es sencillo. La aplicación recibe los datos que envían los sensores que componen el Owlet, de manera tal que los padres pueden acceder a controlar todas las variables desde el teléfono móvil, permitiéndoles así supervisar que el bebé se halle en perfecto estado de salud. Vale destacar que en caso que los datos no estén dentro de los parámetros normales, automáticamente se activa una alarma.

Al mismo tiempo, los datos enviados por el vigilabebés pueden cargarse en la nube mediante conexión Wi-Fi, posibilitándoles a los padres controlar la salud de su pequeño a toda hora y desde cualquier lugar del mundo.

Si bien el dispositivo ha sido diseñado para bebés menores de un año de edad, ya han comenzado a realizarse pruebas para prolongar su uso en pequeños de hasta 24 meses.

El Owlet aún no está disponible en el mercado, pero se especula que su lanzamiento será realizado el próximo mes de noviembre y costará aproximadamente 199 dólares, el equivalente a unos 150 euros.

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Las mujeres nacidas prematuras tienen más riesgo de presentar complicaciones en su embarazo

Es sabido que la salud de la madre influye de manera directa en el desarrollo de su bebé durante el embarazo. De modo que todo lo que ella sienta o haga, como la actividad física, el ritmo de trabajo, las horas de descanso, la alimentación, etc, inciden en la gestación. Pero recientemente surgió un dato que hasta el momento se desconocía, y es que la gestación puede verse afectada si la madre nació prematura. De hecho, un estudio realizado por científicos canadienses demostró la existencia de una relación entre ambos factores.

Según el estudio desarrollado por la Universidad de Montreal,  las mujeres que nacieron prematuras poseen más chances de presentar complicaciones en el embarazo, tales como hipertensión, diabetes gestacional, hipertensión, preeclampsia o eclampsia. Para ser más concretos, el riesgo de que surjan complicaciones en el embarazo se eleva en aquellas mujeres que nacieron antes de las 32 semanas de gestación.

Los investigadores arribaron a esta conclusión tras analizar aproximadamente a 7.000 mujeres nacidas prematuramente y a poco más de 16.000 mujeres que nacieron a término entre 1976 y 1995 en Québec, Canadá. De acuerdo a lo que pudieron observar los expertos, solamente el 12% de las mujeres nacidas a término sufrieron complicaciones en su embarazo. Mientras que más del 13% de las que nacieron entre las 32 y 36 semanas de gestación y alrededor del 20% de las nacidas previo a la semana 32, presentaron problemas durante su embarazo.

Asimismo, se comprobó que aquellas que nacieron pequeñas para su edad gestacional, independientemente de si fueron prematuras o no, también tuvieron un riesgo mayor de tener efectos negativos durante el embarazo.

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La obesidad y la diabetes triplican el riesgo de defectos congénitos

En las mujeres con problemas de obesidad y que padezcan diabetes tipo 2 se triplica el riesgo de que tengan bebés con defectos congénitos, de acuerdo a un estudio realizado por investigadores del Boston University School of Medicine, en Massachussets, que fue publicado en la revista Epidemiología.
Los autores del estudio determinaron que la obesidad y la diabetes pueden incrementar considerablemente los riesgos de problemas en los recién nacidos, a nivel craneofacial o malformación de las extremidades.
Para la realización de la investigación los especialistas analizaron los datos de aproximadamente 23 mil mujeres. De esa información se desprendió que alrededor  del 65 por ciento de los problemas en los hijos que dieron a luz mujeres que presentaban ambos cuadros fueron ocasionados por la combinación de estos. Además, casi el 6 por ciento de las pacientes con diabetes tipo 2 tuvo bebés con algún defecto congénito, mientras que en las mujeres que no padecían dicha enfermedad  el porcentaje sólo llegó al 1,34. Las anomalías más comunes que se registraron fueron craneofaciales y musculoesqueléticos.
Por otro lado, se observó que las mujeres que padecían obesidad pero no así diabetes no presentaron un aumento en las probabilidades de dar a luz a niños con problemas congénitos, al igual que las embarazadas de peso normal con diabetes gestacional.

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Los defectos en la placenta pueden ser indicadores de autismo

La existencia de defectos en la placenta de la embarazada podría estar vinculada al aumento del riesgo a tener un hijo autista. En efecto, se puede evaluar cuál es el riesgo que corre un feto en gestación de tener autismo por medio de la búsqueda de anomalías en la placenta al momento de su nacimiento. Al menos así lo han revelado investigadores de la Escuela de Medicina de Yale, en Estados Unidos, quienes se encargaron de analizar la relación que existe entre la salud del bebé y la placenta en la que se desarrolló durante la gestación, amén de que haya nacido a término o prematuramente.
De acuerdo al estudio mencionado, es posible medir las probabilidades que posee un niño aparentemente normal de llegar a desarrollar autismo a futuro, mediante el análisis cuidadoso de la placenta pues los daños o anomalías en la misma serían determinantes al momento de efectuar un diagnóstico precoz y empezar de inmediato con el tratamiento indicado para el desarrollo del niño con autismo.
Para arribar a tales conclusiones, los investigadores examinaron unas 117 placentas de recién nacidos en total, cuyas familias se encontraban en situación de riesgo.
Los pliegues anormales de la placenta, al igual que las células anómalas de crecimiento conocidas como inclusiones trofoblásticas, constituyen marcadores decisivos para la identificación de los recién nacidos que corren riesgo de padecer autismo. En este caso, se verificó que las placentas de riesgo presentaban un tope de 15 inclusiones trofoblásticas, en tanto que ninguna de las placentas de control evidenciaba la existencia de más de dos inclusiones trofoblásticas. Una placenta que contenga cuatro o más inclusiones trofoblásticas indica un 96,7%  de probabilidades de estar en riesgo de ser autista.
De todos modos, la historia familiar es, hoy en día, la principal herramienta que poseen los médicos para prevenir el riesgo de autismo, pues aquellas parejas que ya tienen un hijo autista poseen nueve veces más de posibilidades de tener otro niño que padezca el mismo problema. Sin embargo, quienes no cuentan con antecedentes de autismo en la familia deben confiar en la detección de los signos tempranos, los cuales pueden llegar a manifestarse recién después del segundo o tercer año de vida del pequeño.

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El consumo controlado de alcohol durante el embarazo no produciría consecuencias en los niños

Si bien los especialistas recomiendan a las embarazadas evitar consumir alcohol durante el periodo de gestación, un nuevo estudio publicado en la Revista Internacional de Obstetricia y Ginecología reveló que se puede mantener una conducta etílica controlada durante el embarazo, dado que el consumo de sólo una o dos copas de vino a la semana no le ocasionaría daños contundentes al feto.
Durante el proceso de investigación se analizó la conducta social y emocional de unos 10.000 niños de siete años de edad, para lo cual se los sometieron a pruebas cognitivas. Al mismo tiempo, los miembros de su entorno, tanto familiares como profesores, respondieron encuestas acerca de las características de cada niño.
Los resultados revelaron que aquellos niños nacidos de mujeres que tomaron entre una y dos copas de vino por semana durante el embarazo poseían menos problemas de conducta, en comparación con los hijos de mujeres que no tomaron una gota de alcohol a lo largo de la gestación.
Además, los expertos pudieron observar que los niños de aquellas madres que bebieron alcohol también evidenciaron mejores resultados en los test que se les realizaron, pues demostraron mayores capacidades en lectura, evaluación de habilidades espaciales y matemática, aunque podría llegar a ser una mera coincidencia pues luego de efectuar ciertos ajustes estadísticos tales diferencias acabaron desapareciendo.
De modo que los investigadores que participaron del estudio pudieron concluir que consumir alcohol de manera controlada durante la gestación no acarrea consecuencias adversas a nivel cognitivo o conductual en la niñez.

La saliva de los padres reduce el riesgo de alergias en los bebés

De acuerdo a los resultados arrojados por un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, el riesgo en los pequeños de padecer ciertas alergias podría reducirse mediante el traspaso de saliva de los padres a los bebés. Si bien no se trata de una práctica agradable, usar saliva de los padres para limpiar el chupete hace que los niños sean expuestos a bacterias inofensivas que son beneficiosas para estimular el sistema inmunológico, incrementándose así la protección contra las alergias.
No obstante, los expertos en odontopediatría consideran que los posibles beneficios de dicha práctica conllevan algunos efectos secundarios, dado que la flora bacteriana de los bebés es colonizada con millones de bacterias, algunas de las cuales podrían llegar a ser peligrosas.
En el estudio se buscó establecer a qué edad la exposición bacteriana podría influir sobre el sistema inmunológico y el desarrollo de alergias. Para ello, entre todas las opciones que se valoraron, la saliva de los padres en el chupete de los bebés se presentó como la mejor alternativa.
De este modo, se analizó a un grupo de 184 recién nacidos, realizándoles análisis a los 18 y 36 meses de edad con el fin de detectar distintos tipos de alergia. Y los resultados fueron reveladores, del 70% de los bebés que usaron chupete, aquellos cuyos padres limpiaban este objeto con su saliva fueron un 33% menos proclives a padecer asma, eczema o sensibilización a alérgenos, en comparación con los niños cuyos padres no limpiaron el chupete de ese modo.
En cuanto a las posibilidades de sufrir eczema, se observó que esta práctica permitía reducir de manera significativa el riesgo de su aparición si los padres limpiaban el chupete con su saliva durante los primeros seis meses de vida del bebé, dado que la colonización de bacterias inofensivas estimula el sistema inmunológico de los pequeños.
De todos modos, es importante señalar que en este estudio no se han tenido en cuenta los hábitos de higiene bucal que tenían los padres, así como tampoco se analizó cuál era la higiene bucal de los bebés al asomarse los primeros dientes, siendo que los especialistas odontopediatría consideran este procedimiento como un factor de riesgo.

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Trastornos de tiroides en embarazadas: controles y tratamiento

Las embarazadas que padecen trastornos de tiroides poseen mayor riesgo de sufrir un aborto o que su bebé nazca prematuramente. También, se incrementan las posibilidades  de que los recién nacidos presenten una disminución de su capacidad intelectual.
Según los expertos, el hipotiroidismo constituye una de las enfermedades más comunes de la tiroides, que básicamente consiste en la disminución de la producción de hormonas tiroideas que son las encargadas de la regulación del metabolismo, lo cual conlleva distintas alteraciones en el organismo.
La debilidad, falta de concentración, cansancio, caída del cabello, estreñimiento y la mala memoria, son algunos de los síntomas que suelen presentar quienes padecen esta enfermedad, la cual no resulta fácil de diagnosticar y requiere un tratamiento hormonal sustitutorio. De todos modos, los síntomas dependen de la intensidad de la alteración. Si son leves, el trastorno puede que pase inadvertido, pudiendo llegar a descubrirse solamente con un análisis de sangre.
Por todo esto es muy importante concienciar sobre el hipotiroidismo, sobre todo en las mujeres en edad fértil y en las embarazadas porque conforman uno de los grupos de riesgo que mayores consecuencias puede tener cuando el hipotiroidismo no es tratado. A causa de ello, se recomienda realizarles un screening a las mujeres en las primeras semanas de gestación, para poder detectar la enfermedad tempranamente.
Las futuras mamás que ya se encuentran bajo tratamiento por un problema de tiroides, lo ideal es que se sometan a una revisión cada 8 semanas para verificar que la glándula se encuentre funcionando correctamente. A la vez, los especialistas recomiendan los suplementos de yodo, uno de los principales elementos que produce la glándula tiroides y cuya deficiencia puede provocar alteraciones en esta glándula.

Los antidepresivos no afectarían el desarrollo del bebé en el embarazo

En general, las mujeres que están bajo tratamiento psiquiátrico por habérseles diagnosticado depresión, suelen sentir cierta incertidumbre al momento de planificar un embarazo, sobre todo por la inquietud que les genera los efectos que puede llegar a tener la medicación que toman en el bebé. Pero hay buenas noticias al respecto, ya que el Centro Asher para el Estudio y Tratamiento de los Desordenes Depresivos de la Universidad Northwestern, con sede en los Estados Unidos,  comprobó a través de una investigación que el consumo de antidepresivos durante la gestación no entraña ningún riesgo para la madre y su hijo, pues  no influye en el desarrollo de los niños.
De modo que, a pesar que las mujeres continúan preocupándose acerca de cómo puede afectar el tratamiento contra la depresión en el desarrollo del feto en gestación, el consumo de antidepresivos no es un problema real en sí, dado que se demostró que no produce diferencias de tamaño durante el primer año de vida en niños que han sido expuestos a tales medicamentos. Al tiempo que tampoco guardan relación con el bajo peso al nacer y los partos prematuros.
Para arribar a esta afirmación, los investigadores realizaron el seguimiento de un grupo conformado por 77 mujeres, embarazadas y con cuadros de depresión, de las cuales 46 estaban bajo tratamiento y el resto no. Tras medir y pesar a los hijos de estas mujeres en cuatro oportunidades distintas durante su primer año de vida, se comprobó que el 20% de las mujeres que se encontraban en tratamiento tuvieron bebés un poco prematuros. Sin embargo, en el 10% de las mujeres que no tomaban antidepresivos no se registraron diferencias ni problemas en el crecimiento de sus hijos.

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La lactancia exclusiva reduce el riesgo de infecciones respiratorias

La lactancia exclusiva, al menos durante los primeros seis meses de vida, es de gran importancia ya que de ese modo los bebés se hallan protegidos, disminuyendo el riesgo de contraer infecciones respiratorias que pueden ser muy perjudiciales para su salud.
Los especialistas médicos señalan que incluso los bebés que son alimentados con leche de fórmula, reemplazando la lactancia materna,  son menos saludables y más propensos  a enfermarse de las vías respiratorias, presentando cuadros de tos y alergias.
En el caso de los niños que son alimentados a base de leche materna poseen más defensas contra las infeccioes respiratorias agudas, como es el caso de bronquitis, gripe, neumonía o resfrío, cuya aparición se produce sobre todo cuando cambia el clima. En efecto, la leche materna le aporta al organismo de los pequeños las vitaminas, proteínas, grasas y minerales suficientes para reforzar su sistema inmunológico.
El calostro, que es la primera leche, no sólo ofrece inmunidad contra las infecciones respiratorias, sino que también protege contra las digestivas y previene los cuadros alergias en la etapa de la adultez.

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Besar a los niños en la boca aumenta el riesgo de contagio de meningitis

Los adultos acostumbran demostrarles cariño a los bebés a través de los bebés, incluso mucho suelen besarlos en la boca, algo que los especialistas recomiendan evitar pues la salud de los pequeños se podría ver comprometida.
La boca de un adulto posee un porcentaje de bacterias que los bebés no tienen. De modo que, al darles un beso en la boca, se los expone de manera temprana a ciertos agentes que pueden disminuir sus defensas, haciendo que se enfermen más fácilmente. Pero, a su vez, un estudio reciente determinó que besar tanto a los bebés como a los niños en la boca incrementa el riesgo de contagio de meningitis, enfermedad muy severa que afecta a personas que poseen las defensas bajas o que sufren de alguna otra enfermedad y que se transmite por la saliva.
La meningitis es una infección que afecta la meninge del cerebro y que se puede expandir con facilidad al resto del cuerpo, complicando la circulación sanguínea y provocando dolores de cabeza y cuerpo intensos, llegando inclusive a poder poner en riesgo la vida de los niños pequeños.
Actualmente, el 30% de los lactantes y niños pueden presentar un cuadro serio de meningitis, todo depende de cuan rápido reciben asistencia médica, es decir, son diagnosticados y reciben el tratamiento necesario. Lo que sucede es que se trata de una enfermedad bastante difícil de diagnosticar. Para su detección es preciso hacer una punción lumbar para identificar si existe presencia de pus.
Dada la vulnerabilidad del sistema inmunológico de los niños, se vuelven más propensos a padecer esta enfermedad. Según datos estadísticos, el 30% de los pacientes que la sufrieron quedan con secuelas de por vida, como por ejemplo, parálisis, sordera, retardo mental o la posible amputación de alguna de sus extremidades.
Los síntomas que suelen acompañar esta enfermedad son fiebre alta, vómitos, náuseas y manchas púrpuras  en todo el cuerpo.