Ya es sabido que la obesidad infantil constituye un problema que afecta actualmente a una inmensa cantidad de niños del mundo entero y que no para de crecer, por lo que es necesario que sea tratado. La principal causa de obesidad reside en los malos hábitos que adoptan las familias, no sólo en lo referido a una mala alimentación sino también a una vida sedentaria, entre otros motivos.
Pero lo que también incide negativamente es que gran parte de las familias ignoran que los pequeños poseen necesidades nutritivas distintas a las de los adultos, por lo que muchas veces comen las mismas comidas que los mayores. En consecuencia, corren un gran riesgo de padecer obesidad, especialmente cuando esa costumbre se extiende en el tiempo.
Por dar un ejemplo, en México existen lugares en las cuales los niños ingieren un 20% de calorías más por día de las que se recomiendan, pues no sólo consumen alimentos de bajo nivel nutricional, sino que a su vez los ingieren en grandes cantidades como si fueran adultos.
Resulta importante destacar que la proporción de calorías que precisan consumir los niños depende directamente de su edad. De este modo, los niños entre 3 y 5 años la deberían consumir entre 500 y 800 calorías, en tanto que a los niños de 6 a 12 años lo que se les recomienda son unas 600 a 2500 calorías diarias.
Lo cierto es que la alimentación de los niños tiene que ser equilibrada, teniendo en cuenta especialmente el tipo de actividades que realicen. Al consumir más alimentos de lo recomendable, los riesgos aumentan si además no se realiza actividad física.
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Ya es sabido que los casos de depresión materna repercuten de manera directa en los hijos, tanto durante el embarazo como después de nacer. Hace poco, se dio a conocer que la depresión de la mujer y la toma diaria de un antidepresivo puede afectar al niño, viéndose comprometido su desarrollo del lenguaje.
Según los profesionales médicos, los problemas de sobrepeso o de obesidad en las madres constituyen un factor de riesgo en la gestación debido a que existe la posibilidad de que sufran complicaciones, que pueden llegar a afectar incluso al bebé que se está gestando.
Hay muchas mujeres embarazadas que debido a sus obligaciones cotidianas, que incluyen indudablemente el trabajo o tareas familiares, se trasladan de un lugar a otro manejando. Por ello, si bien el hecho de estar esperando un hijo no inhabilita a las mujeres a conducir, es necesario que se tengan algunos cuidados.



