Así como los bebés precisan realizar varios descansos al día, a medida que van creciendo dichos descandos van reduciéndose, pues el sueño es en sí mismo un proceso evolutivo. Como cada vez poseen un mayor interés por el mundo que les rodea, los niños no quieren perder tiempo durmiendo y es por ese motivo que a partir de los dos o tres años de edad, muchos dejan de dormir la siesta.
En tal sentido, los descansos diurnos resultan beneficiosos para el crecimiento de los niños, ya que les son de ayuda para asimilar lo aprendido y, a la vez, para disminuir la hiperactividad y ansiedad. No obstante, muchos niños siempre hallan algo más divertido que dormir la siesta. Es importante no obligar al pequeño a dormir la siesta si no quiere hacerlo, incluso cuando se los ve cansados no hay que forzarlos a ello. En estos casos, lo ideal es crear un ambiente que propicie el sueño. Buscar un lugar tranquilo, sin mucha luz ni ruidos, poner un poco de música y, más allá de que no se acueste, es bueno buscar alguna actividad para realizar juntos, como por ejemplo leer un cuento. A veces, los niños terminan vencidos por el sueño mientras están realizando otra actividad.
Para solucionar el desajuste de horarios, lo mejor es observar el comportamiento del pequeño para, de ese modo, lograr comprender cuáles son sus necesidades. En ocasiones, les forzamos a que duerman una siesta de dos horas cuando en realidad el niño sólo necesita 30 o 40 minutos para recuperar energías.
También, hace falta aclarar que no es necesario dormir la siesta todos los días pues, al igual que los adultos, los niños pueden sentirse más cansados unos días que otros. Restringiendo de esa forma la siesta a algunos días de la semana o incluso sólo a los fines de semana. Todo depende de cada niño.
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A pesar que ya se conocía que desde el momento del nacimiento existen determinadas áreas del cerebro que se activan al escuchar palabras, hasta el momento se ignoraba si el cerebro de los bebés recién nacidos tenía la capacidad de codificar y recordar el sonido de las palabras. Para dilucidar este enigma, un grupo de investigadores italianos realizó un estudio, cuyos resultados indican que los bebés, más allá de tener unos pocos días de vida, pueden recordar las palabras que escucharon desde el instante que nacieron.
Uno de los principales factores contaminantes que resultan más nocivos para la salud de los niños es el humo del tabaco, en especial para aquellos que conviven con personas fumadoras puesto que los convierten de manera consciente en fumadores pasivos, debido a que la exposición al humo del cigarrillo puede acarrear serias consecuencias en el desarrollo de niños de todas las edades.

Se encuentra disponible en cuatro países la prueba Prenatest, la cual permite detectar el Síndrome de Down antes del parto a través de un simple análisis de sangre. Esta prueba despertó bastante polémica, ya que por ejemplo en el caso de Alemania, se ha denunciado que resulta incompatible con el marco legal. A ello, se le agrega la negativa que expesó la iglesia, al igual que algunas asociaciones que mantienen una firme postura en contra del aborto, puesto que considera a esta prueba como una manera de seleccionar los fetos y, por consiguiente, de promover el aborto.


En torno a los 6 meses de vida, es necesario comenzar incorporar en la dieta de los bebés los alimentos sólidos. Esta cuestión, despierta ciertas inquietudes en las madres respecto a los condimentos que pueden utilizar o no para prepararles la comida, así como en qué cantidades.

