Cómo aliviar los cólicos en los bebés
Posted on 04. ene, 2012 by Andrea Schafer in bebes, Salud
Los cólicos, sobre todo en los bebés de menos de seis meses, conforman una dolencia bastante frecuente. Por lo general, son provocados por la intolerancia a la leche materna, sobre todo cuando la madre sigue una dieta rica en alimentos a los que son sensibles, como es el caso de bebidas gaseosas, comidas picantes, etc; o porque no toleran la leche de fórmula; cuando se traga aire por el chupón del biberón, al comer pues está tragando aire; y al no eructar lo suficiente. También, el estado de ánimo de la madre puede influir en el bebé, provocándole cólicos.
Cuando un bebé llora de manera incesante y prolongada, sin ningún motivo aparente como hambre o el pañal sucio, y atrae sus rodillas hacia el vientre, éste es considerado como llanto por cólico.
De modo que cuando observes que tu bebé tiene cólicos nunca pierdas la calma, todo tiene solución. Si te desesperas, le puedes llegar a transmitir tu ansiedad al bebé, agravándole sus molestias.
Siempre es fundamental hacerle eructar luego de tomar la leche, con su cabeza colocada por encima de uno de tus hombres, sobándole la espalda.
El agua de anís es muy efectiva para calmar los cólicos. Así que puedes preparara un té con esta hierba y, luego de dejarla entibiar, dársela con una cuchara.
Los masajes pueden ayudarlo mucho al pequeño para calmarle los dolores estomacales, al igual que la música clásica, pues está comprobado que es un excelente calmante para los bebés.
Para prevenir los cólicos es importante que cuides tu dieta, evitando ingerir aquello que creas puede estar afectando tu leche, cambies de fórmula, previa consulta con el pediatra, y cambies de tetina en caso que el biberón posea el orificio muy grande.
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Incorporar alimentos sólidos de manera precoz al bebé aumenta los riesgos de sobrepeso
Posted on 06. nov, 2011 by Andrea Schafer in bebes, Salud
Incorporar alimentos en forma precoz al bebé aumenta los riesgos de padecer obesidad, este dato fue arrojado de una reciente investigación realizada en base a al estudio de unos 800 niños. Por lo que recién a partir del cuarto mes de vida, y hasta el sexto, resulta conveniente empezar a darle al pequeño lácteos, frutas y cereales.
Al incorporar alimentos en forma precoz a los bebés y alimentándolos también con fórmula, con la consecuente suspensión de la lactancia, se expone a los pequeños a cuadruplicar las posibilidades de presentar obesidad al alcanzar los tres años de vida, en contraste con aquellos niños que durante los primeros cuatro meses de vida únicamente se alimentaron con leche materna.
Para la realización del estudio, las madres debían responder acerca de cuándo habían comenzado a darles lácteos, cereales o frutas a sus hijos. Al llegar a los 3 años, el equipo de la investigación, considerando parámetros de Indice de Masa Corporal, midió el peso y la altura de cada niño que participó del estudio para precisar si eran obsesos.
De este modo, se concluyó que los bebés alimentados exclusivamente con leche materna durante al menos sus primeros cuatro meses de vida, la edad de introducción de sólidos en la dieta no afectó la posibilidad de sufrir obesidad para los tres años. En cambio, aquellos que desde un comienzo habían sido alimentados con fórmula o que a los cuatro meses dejaron de recibir leche materna y empezaron a ingerir sólidos presentaban cuatro veces más posibilidades de padecer problemas de sobrepeso al llegar al tercer año de vida.
De manera que resulta fundamental que los padres conozcan las consecuencias de la manera en que uno alimenta al bebé, para evitar así que en un futuro tenga posibilidades de ser obeso.
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Sujetadores de lactancia
Posted on 20. oct, 2011 by Andrea Schafer in Lactancia
Los sujetadores de lactancia son una de las prendas que más se recomiendan a las mamás que se encuentran en proceso de lactancia. Tales prendas sirven de ayuda a la hora de darle de lactar al bebé, al tiempo que ayudan en el cuidado de los pechos en la lactancia.
Los sujetadores de lactancia distinguen por poseer una abertura en la parte anterior de ambas copas, permitiendo dar el pecho sin tener que quitarse el sujetador cada vez que se le vaya a dar una toma al bebé y sin necesidad de soltar al pequeño, puesto que con una sola mano es posible quitarlas y ponerlas con soltura.
Asimismo, estas prendas se adaptan a la perfección a los cambios que sufren los pechos durante el embarazo. No obstante, lo mejor es comprarlos lo más tarde posible, previo a dar a luz, para comprar el tamaño adecuado.
En cuanto al diseño, las mujeres ya no nos conformamos sólo con lo práctico sino que además debe ser bonito. Con el paso de los años, esta clase de sujetadores ha ido evolucionando. Actualmente, los hay de colores, con dibujos o encajes, con aro o sin él, e inclusive con copas preformadas y algo de relleno.
En referencia a los tejidos con los que están fabricados los sujetadores de lactancia, hay que prestar especial atención a que sean materiales que no causen ninguna alergia ni ningún roce en el pecho, como el algodón y la silicona, ésta última hace que los tirantes sujeten más y mejor, eliminando esa sensación de tirantez.
De este modo, si optas por dar el pecho a tu bebé, el sujetador de lactancia será de gran utilidad, sobre todo durante el primer tiempo.
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Dolor al amamantar
Posted on 13. oct, 2011 by Andrea Schafer in Lactancia, maternidad
Cuando amamantamos a nuestro bebé, es muy posible que experimentemos sensaciones de ardor o dolor, aunque esto suele ocurrir tan solo en algunas ocasiones. Por ese motivo, es preciso que sepamos distinguir los síntomas para poder actuar correctamente, sin perjudicar al recién nacido.
Una de las razones por las que es posible sentir dolor en los pezones al darle la teta a tu bebé puede ser porque no está sujetando bien el pezón. Lo cual es muy simple de solucionar acostumbrando al pequeño a agarrar bien el pezón con su boca desde la primera mamada.
En caso que no esté succionando bien, puedes ayudarlo bajando su barbilla en el momento que está lactando para que el pezón choque de forma directa con su paladar. Además, su cabeza debe estar ligeramente inclinada hacia atrás y no así hacia adelante, de lo contrario la mala posición no le permitirá al pequeño succionar como es debido. El bebé siempre debe que tomar el pezón entre su lengua y el paladar, nunca de otra manera.
Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que no solamente el pezón tiene que estar dentro de la boca del bebé, sino también la areola completa. Esto lo puedes conseguir acercando tu pecho a la boca del pequeño, para lograr que abra bien la boca. Cuando esto suceda, tienes que introducir la totalidad de la areola en la boca del bebé.
Por otra parte, si te duelen o arden los pezones durante o después de darle el pecho a tu bebé, existe la posibilidad de que poseas una infección producida por el hongo Cándida Albicans (candidiasis), la cual es bastante contagiosa pero puede remediarse con algunas medicinas que te recetará tu médico.
Por eso, en cualquiera de los casos es importante consultar con tu médico, para que en función a los síntomas que presentas te pueda guiar en tu proceso de lactancia, corroborando que te encuentres sana para que tu bebé crezca saludable.
Vivir la experiencia de un segundo embarazo
Posted on 02. oct, 2011 by Andrea Schafer in Embarazo, maternidad
En el segundo embarazo, la madre se encuentra más preparada tanto física como psicológicamente. No obstante, el desarrollo del embarazo y el parto no son iguales al primero, por lo que existen ciertos aspectos que es preciso tener en cuenta.
Los trastornos típicos del embarazo disminuyen a causa de que los tejidos poseen mayor elasticidad. Incluso, el dolor de espalda, al igual que las náuseas, la ciática o los problemas de circulación en las piernas, puede que aparezcan de manera diferente.
Además, el trabajo de parto suele ser más liviano. Por lo general, si para un primer hijo es posible que transcurran hasta 24 horas desde el inicio del trabajo hasta el parto, para el segundo, el tiempo se acorta a la mitad. La fase de dilatación generalmente es más breve ya que el cuello uterino se borra con rapidez. A su vez, las paredes vaginales se encuentran más distendidas y con mayor elasticidad.
Por su parte, el parto normalmente es más corto también debido a que el tiempo de adaptación del cuerpo de la mujer disminuye, puesto que el cuello del útero y los tejidos circundantes se hallan más blandos, facilitando así la dilatación y la expulsión del bebé. Al mismo tiempo, la mujer ya sabe cómo pujar, por lo que colabora mejor con el ginecólogo.
Por otro lado, en un segundo embarazo la barriga se nota antes, porque los músculos del abdomen están más relajados y se adaptan antes a los cambios del embarazo; los movimientos del bebé se perciben alrededor de la semana 14 de gestación, siendo que en las madres primerizas esto no ocurre hasta la semana 20 o 22; normalmente se adelanta la fecha de parto, a causa de que el cuello del útero se halla más blando y le cuesta más permanecer cerrado hasta el final de la gestación; y hay menores posibilidades de episiotomía, por la correcta distensión del tejido del periné.
En cuanto a la lactancia, como el pecho y los pezones se encuentran más curtidos y la piel posee menos sensibilidad, la madre se adapta con mayor seguridad a las necesidades de su bebé.
Además de todas estas ventajas, en el segundo embarazo tienen lugar algunos inconvenientes. Por un lado, el útero demora más en regresar a su tamaño original por la distensión muscular. Asimismo, recuperar la línea no es tan fácil como la primera vez, aunque con la ayuda de una dieta sana y ejercicio, el cuerpo vuelve a su peso anterior.
Por último, el cansancio es más notorio, ya que dormir pocas horas y de manera interrumpida por la lactancia y, a la vez, atender al hijo mayor genera un mayor cansancio.
De todos modos, más allá de todo esto, un segundo embarazo, aunque es bien diferente al primero, representa una experiencia maravillosa que vale la pena vivir. No hay nada que empañe la inmensa felicidad que conlleva la llegada de un nuevo hijo. Se los puedo asegurar.
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Prejuicios sociales sobre la lactancia prolongada
Posted on 23. ago, 2011 by Andrea Schafer in Lactancia
Hasta no hace mucho, se acostumbraba dar el pecho a los niños hasta el arribo de un nuevo hermanito. Como la lactancia materna, cuando es exclusiva y sin límites de horario, representa un método anticonceptivo bastante efectivo, por lo que el siguiente hijo nacía cuando el primero ya tenía entre 22 y 30 meses de edad.
Debe respetarse el hecho de que el tiempo y duración de la lactancia materna constituye una decisión personal de cada madre. La leche materna satisface todas las necesidades nutricionales y energéticas de los pequeños, se digiere muy bien inclusive cuando está mezclada con otros alimentos.
Actualmente, por lo general, no está bien visto dar el pecho a un niño de más de 1 año, aunque todo va a depender del lugar en el que vivamos. En las ciudades más importantes o en los países más industrializados, la lactancia prolongada, en ocasiones, se torna complicada a causa de la incorporación de la mujer al trabajo, lo cual implica horarios poco flexibles, entre otras cosas. No obstante, el tiempo y la duración de la lactancia materna es una decisión que sólo atañe a la madre.
Las madres que dan el pecho a niños mayores de un año, generalmente están expuestas a diferentes críticas, ya que el hecho de dar el pecho a un niño mayor no se encuentra muy aceptado socialmente.
Lo importante, y que no debemos pasar por alto, es que la leche materna posee la capacidad de adaptarse a las necesidades de cada bebé. Cuanto mayor sea el niño, más concentrada estará la leche, la cual es rica en proteínas, minerales, vitaminas y grasas. Además de digerirse muy bien, continúa siendo el medio para la transmisión de anticuerpos de la madre al hijo.
Con la lactancia, el pequeño recibe algo más que alimento del pecho materno, debido a que esta forma natural de alimentar brinda un respaldo emocional muy trascendente a los niños mayores de 1 año.
El único “inconveniente”, que puede resaltarse de la lactancia prolongada, reside en que a la mayoría de los niños les cuesta mucho dejar el pecho.
¿Por qué se produce un embarazo múltiple y cuáles son sus riesgos posibles?
Posted on 18. ago, 2011 by Andrea Schafer in Embarazo
Por lo general, lo normal es concebir los hijos de a uno pero también pueden darse casos de embarazos múltiples. Según las estadísticas, uno de cada 80 embarazos es de mellizos, uno de cada 8.000 es de trillizos y uno de cada 1.000.000 es de cuatrillizos. Hay que tener en cuenta, que los embarazos múltiples también pueden darse debido a tratamientos de estimulación ovárica y embarazos a través de técnicas de fertilización asistida, por lo cual la aparición de embarazos múltiples crece cada vez más.
Existen factores hereditarios, que son transmitidos solamente por vía materna, que influyen para que exista un embarazo múltiple. También, inciden la toma de fármacos inductores de la ovulación y quedar embarazada al mes siguiente a la suspensión de pastillas anticonceptivas anovulatorias.
En el caso de los gemelos, el embarazo se da cuando un óvulo es fecundado por un espermatozoide y se divide en dos o más células que prosiguen de manera independiente su desarrollo dando como resultado dos o más embriones, que comparten características físicas, emocionales y el mismo sexo idéntico, debido a que comparten la misma carga genética.
Por su parte, los mellizos nacen de dos óvulos que son fecundados por dos espermatozoides, dando como resultado dos embarazos simultáneos, aunque con su propia placenta. Éstos son los más frecuentes.
El diagnóstico, en general, se realiza porque el tamaño del útero es mucho mayor en los embarazos múltiples, y, en ocasiones, la embarazada presenta más síntomas de los habituales. Con una ecografía, es posible realizar un diagnóstico precoz.
En este tipo de embarazos existen algunas complicaciones, siendo la más frecuente el parto prematuro. Lo normal es que la duración promedio de un embarazo único es de 40 semanas, en tanto que en los casos de embarazos múltiples la duración promedio es de 37 semanas.
Aparte del riesgo de parto prematuro, existen otros como la preeclampsia o hipertensión provocada por el embarazo, que se presenta en el doble de casos en comparación con los embarazos únicos.
El bajo peso al nacer es otra de las complicaciones más frecuentes. Cerca del 50% de los embarazos dobles presentan este tipo de complicación. El bajo peso está ligado a que los bebés deben compartir el flujo de alimentos que reciben del útero materno. No obstante, aumentan de peso mucho más rápido que los recién nacidos que nacen con pesos conformes a su edad gestacional.
También, existe el síndrome transfusor-transfundido, la cual representa una complicación que se da en los gemelares que comparten una única placenta. Es bastante difícil de tratar y se produce porque uno de los bebés recibe un aporte mayor de flujo placentario que el otro, hecho que genera que uno de los dos tenga un crecimiento mucho menor que el otro. Sin embargo, la detección precoz de esta patología puede evitar riesgos mayores.
Los riesgos de las complicaciones pueden disminuir con el diagnóstico precoz de un embarazo múltiple. De ahí en adelante tu médico se encargará de asesorarte respecto a cuáles son los síntomas y signos que preceden a las complicaciones que pueden surgir.
Respecto a la vía del nacimiento, esta va a depender de la evolución del embarazo, así como de la posición en la que se hallan los bebés en el útero. De todas maneras, hay mayor frecuencia de partos por cesárea que en los embarazos únicos.
En cuanto a la lactancia, al principio resultará más fácil que amamantes a los bebés de a uno a la vez, aunque con el tiempo te darás cuenta que lo harás más rápido amamantándolos en simultáneo.
¿Cómo prevenir la mastitis?
Posted on 28. jul, 2011 by Andrea Schafer in Lactancia
Algunas madres, tras el parto, sufren de mastitis. Pero ¿qué es la mastitis?, se preguntarán ustedes. Consiste en una infección de uno o ambos senos, la cual es provocada por la penetración de los gérmenes de la piel en los conductos glandulares de la mama. Dicho problema es bastante frecuente entre las mujeres en período de lactancia, debido a que durante el mismo se forman grietas en el pezón que favorecen el ingreso de los mismos.
Sin embargo, la mastitis puede prevenirse ¿De qué manera? Aunque no lo crean, dando el pecho al bebé con mayor frecuencia. No hay que dejar pasar mucho tiempo entre una toma y otra, y si observas que está muy congestionado, es recomendable ayudarse con un sacaleches.
Al mismo tiempo, es preciso cuidar mucho la higiene. Con una ducha diaria alcanza, pero también puedes lavar con agua tibia el pezón en el momento previo y posterior de cada toma, evitando el uso de jabón u otros productos irritantes. Luego de cada lavado, coloca una gasa esterilizada, y en caso que notes que hay segregación de leche, cámbialo cuantas veces lo creas necesario, ya que los senos tienen que permanecer secos.
Por último, es conveniente utilizar un sostén que sea un poco holgado, debiendo cambiártelo cada vez que salga leche. En caso que presentes síntomas intensos como escalofríos, fiebre o mucho dolor, visita a tu médico para que te recete un medicamento. Tengan en cuenta que la mastitis puede producirse en un solo seno, por lo que es posible continuar dando de lactar al bebé con el otro, y en caso que los dos senos se vean afectados, lo mejor es vaciarlos con el sacaleches.
Miedos o dudas sobre la lactancia
Posted on 10. jun, 2011 by Andrea Schafer in Lactancia
En ocasiones, el miedo a no tener leche es completamente infundado debido a que se basa en “falsas alarmas”, las cuales, en verdad, no indican ningún tipo de problema.
Entre los miedos mas frecuentes podemos encontrar: “Las tomas son muy numerosas, me puedo quedar sin leche”. Esto, en realidad, es normal. Durante las primeras semanas de vida, los recién nacidos precisan comer un promedio de 10 o 12 veces, y a veces más, por día.
Si los intervalos entre las tomas son muy cortos, hay que tener en cuenta que la lactancia no respeta reglas ni horarios preestablecidos, sino que depende de manera directa de los ritmos fisiológicos del bebé. De manera tal que lo normal es realizar tomas frecuentes. También, se debe recordar que los bebés no solamente necesitan el pecho para saciar el hambre y la sed, sino que además necesitan contacto corporal y seguridad.
Por otro lado, en caso que la mamá no presente “pérdidas” de leche entre una toma y otra, vale la pena considerar ésta es una característica personal, la cual no está necesariamente relacionada con la cantidad de alimento que se produce.
Otra de las dudas o inquietudes más comunes es la que expresa que cuando se usa el sacaleches, se obtiene una mínima cantidad de leche, o casi nada. Para aprender a estimular el reflejo de emisión y utilizar un sacaleches para extraer el alimento, se requiere de cierta práctica. El hecho de no lograr extraer la leche no quiere decir que la mamá no produzca la cantidad necesaria para alimentar a su bebé. Para conseguir mantener la producción de leche cuando el bebé no succiona, debe usarse el sacaleches cada un espacio de entre dos o tres horas, y no utilizarlo cada más de un cuarto de hora por vez.
Cómo prepararse para la lactancia en el embarazo
Posted on 03. jun, 2011 by Andrea Schafer in Embarazo, Lactancia
Para prepararse de forma adecuada para la lactancia, primero que nada es preciso conocer cómo son los propios pezones y solicitar asesoramiento al obstetra para saber cómo formarlos y cuidarlos correctamente.
De todas maneras, desde aquí te acercamos algunos consejos para el cuidado del pezón, para que los tengas en cuenta y los pongas en práctica durante el embarazo.
En primer lugar, resulta fundamental airear los pezones. De ese modo se fortalecerá la piel que los recubre, la cual es muy delicada.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es la lubricación. En tal sentido, se necesita mantener el pezón y la areola lubricados, tanto durante el embarazo como después de cada toma. Para ello, se puede emplear una gota del propio calostro, cualquier clase de aceite de cocina o, lo que es más conveniente, crema de caléndula.
Por otro lado, al saber que tanto el pezón como la areola se encuentran recubiertos por una grasa natural que los conserva lubricados a lo largo del embarazo, no resulta apropiado utilizar jabón para lavar los pezones, sino que tan sólo bastará hacerlo con agua. Tampoco es recomendable emplear esponjas, cepillos o cualquier otro tipo de elementos abrasivos que puedan quitar esta grasa protectora.
Al mismo tiempo, es bueno exponer los pezones al sol, comenzando con una toma diaria de cinco minutos, para ayudar a fortalecer y darle elasticidad a la piel. En este caso, la exposición debe ser directa y no a través de un vidrio, y debe realizarse en los horarios de mayor protección y seguridad.









