Durante el embarazo, puede ocurrir que la pelvis se vuelva inestable, lo que produce una sobrecarga en los ligamentos y la consecuente aparición de dolor en la madre.
En un comienzo, las molestias se sienten ligeramente en la parte del pubis y el coxis al realizar determinados movimientos, como sentarse, subir y bajar del auto, subir escaleras, etc. Pero a medida que la gestación avanza, se suelen intensificar, pudiendo llegar al extremo de hacer que las madres arrastren los pies al caminar o necesiten trasladarse en una silla de ruedas.
Si bien los dolores de espalda o piernas son muy comunes en las embarazadas, éstos pueden agudizarse hasta impedirles que lleven una vida normal. Es en estos casos cuando se habla del síndrome de inestabilidad pelviana, lo cual requiere de una consulta con el médico para que indique el tratamiento a seguir.
Es necesario identificar cuáles son los movimientos que mayores molestias ocasionan, eso permite corregir las posturas y aliviar el dolor.
Existen algunas recomendaciones para las embarazadas que sufren del síndrome de inestabilidad pelviana, como dar pasos pequeños al andar, para evitar tener que arrastrar los pies; doblar las rodillas cuando se está de pie, separar las piernas al sentarse, doblar las rodillas y conservar la espalda derecha al agacharse y evitar los movimientos asimétricos.
Para prevenir la inestabilidad de la pelvis, hay ciertos hábitos que se aconseja adoptar, como usar faja para sujetar el vientre y mantener firme la pelvis, moverse correctamente, no permanecer mucho tiempo sentada o inactiva y tomar vitamina C para favorecer la elasticidad y reducir la inflamación de las articulaciones.
Imagen:
https://mamateta.es/wp-content/uploads/2012/07/Dolor-lumbar1.jpg

Por lo general, los bebés pueden abandonar la toma nocturna en torno a los 4 o 5 meses. Antes de ello es imposible ya que su estómago sólo admite pequeñas tomas, razón por la cual precisan comer con tanta frecuencia para el correcto funcionamiento de su organismo.
Los niños de 1 año no son conscientes del peligro, lo cual explica el hecho de que no teman hacerse daño. Esto se debe, principalmente, a esa etapa de exploración del mundo que lo rodea, sobre todo teniendo en cuenta que recién están comenzando a caminar y, por ende, no controlan muy bien sus movimientos, al tiempo que no conocen las consecuencias de sus actos. Eso es lo que los lleva a, por ejemplo, tocar los enchufes, treparse a cuanto lugar les sea posible, entre muchas otras cosas que a los padres suelen dejarnos en vilo.
De acuerdo a un estudio, realizado por investigadores del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, el 30 por ciento de los niños, de entre 6 meses y 3 años de edad, tienen problemas de insomnio, generados mayormente por deficiencias en la enseñanza brindada por los padres acerca del hábito del buen sueño y el descanso.
Uno de los temas que suele preocuparnos a todos los padres es la fiebre en los bebés, la cual representa un síntoma de diversas enfermedades infantiles.

