El embarazo puede hacer que las mujeres sientan rechazo y hasta incluso náuseas ante ciertos olores, hasta ese momento familiares, como un perfume o el aroma de alguna comida.
La razón de ello se encuentra en los cambios que producen las hormonas en el organismo de las embarazadas, que en ocasiones pueden producir rechazo a olores intensos, somnolencia, náuseas y vómitos, entre otros efectos secundarios.
Por lo general, esta sensibilidad olfativa suele disminuir en el segundo trimestre de gestación. Para sobrellevar mejor la situación, hay algunos consejos que pueden ser útiles para esta etapa. Por ejemplo, es preferible encender el extractor y abrir la ventana para cocinar. En caso de sentir una gran aversión por el olor a carne o pescado crudos, una buena opción es comprar productos congelados, pues su olor es menos intenso, o comida ya preparada.
Al momento de limpiar, es conveniente reemplazar los artículos de limpieza por una mezcla de agua con vinagre de manzana, e incluso usar velas para que absorban los olores de la casa.
Para el aseo personal, se recomienda usar un desodorante sin olor, así como reemplazar el perfume por una colonia suave, la cual es conveniente no usarla a diario porque puede hacer que pronto la aborrezcas.
También, es aconsejable no usar ambientadores, en especial en espacios pequeños como el auto, por ejemplo, porque su intenso olor sin dudas te molestará.
Si bien la hipersensibilidad olfativa suele generar cierta incomodidad, es de suma utilidad para proteger al bebé de sustancias perjudiciales.
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Durante el embarazo, puede ocurrir que la pelvis se vuelva inestable, lo que produce una sobrecarga en los ligamentos y la consecuente aparición de dolor en la madre.

Por lo general, los bebés pueden abandonar la toma nocturna en torno a los 4 o 5 meses. Antes de ello es imposible ya que su estómago sólo admite pequeñas tomas, razón por la cual precisan comer con tanta frecuencia para el correcto funcionamiento de su organismo.
Los niños de 1 año no son conscientes del peligro, lo cual explica el hecho de que no teman hacerse daño. Esto se debe, principalmente, a esa etapa de exploración del mundo que lo rodea, sobre todo teniendo en cuenta que recién están comenzando a caminar y, por ende, no controlan muy bien sus movimientos, al tiempo que no conocen las consecuencias de sus actos. Eso es lo que los lleva a, por ejemplo, tocar los enchufes, treparse a cuanto lugar les sea posible, entre muchas otras cosas que a los padres suelen dejarnos en vilo.
De acuerdo a un estudio, realizado por investigadores del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, el 30 por ciento de los niños, de entre 6 meses y 3 años de edad, tienen problemas de insomnio, generados mayormente por deficiencias en la enseñanza brindada por los padres acerca del hábito del buen sueño y el descanso.
Uno de los temas que suele preocuparnos a todos los padres es la fiebre en los bebés, la cual representa un síntoma de diversas enfermedades infantiles.
