La mayoría de los expertos no dudan en sostener la importancia de adoptar ciertas técnicas para enseñarle a dormir al recién nacido, puesto que es un procedimienco de suma eficacia que, con el tiempo, ayuda a mejorar la calidad del sueño de los pequeños así como a disminuir los síntomas ocasionados por la depresión materna.
Un estudio realizado recientemente por investigadores del Murdoch Childrens Research Institute, de Australia, ha comprobado la efectividad de las técnicas de entrenamiento para conciliar el sueño en los infantes, a pesar de que aún hay quienes sostienen que intervenir en la conducta de los recién nacidos pueden provocar a futuro daños en su desarrollo emocional y, por consiguiente, en su salud mental.
Del estudio participaron unos 225 bebés, a los cuales se les efectuó un seguimiento durante sus primeros seis años de vida con el fin de analizar las técnicas conductuales de sueño, para evaluar, entre otras cosas, la salud mental no sólo del pequeño sino también de su madre.
A la mitad de los participantes, se les brindó la opción de someterse un programa de sueño que consistía básicamente en el empleo de rutinas al momento de dormir, así como la utilización de una de las dos técnicas conductuales de sueño: confort controlado, en la que los padres responden al llanto nocturno de su bebé a períodos cada vez más prolongados, para que éste puede aprender a autoconsolarse; y acampar, técnica según la cual la madre o el padre debe sentarse cerca de su hijo para ayudarlo a que aprenda a dormirse solo, hasta llegado el momento en que su presencia no sea necesaria.
Los resultados arrojados por dicho estudio han sido elocuentes, pues se evidenciaron grandes mejoras en la salud mental así como en la calidad del sueño, sobre todo al llegar a los dos años de edad.
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Una de las enfermedades congénitas que afectan a un gran número de recién nacidos es la fibrosis quística. Es necesario que dicha enfermedad sea diagnosticada con celeridad, para prevenir efectos mayores en la salud de los pequeños. Razón por la cual se lanzó una campaña de concientización en pos de una detección temprana de fibrosis quística en los bebés.
Los problemas de fertilidad, aquejan a muchas parejas que buscan con ansias tener un hijo. Vale destacar que en las mujeres la mayoría de los casos con problemas de fertilidad están relacionados con trastornos de tiroides, cuyos síntomas serían fatiga, depresión, caída del cabello y aumento de peso, etc. Por ese motivo, resulta importante que, de presentar tales síntomas, se lo comuniquen al profesional médico para ayudar en el diagnóstico.
Según los especialistas, la depresión materna puede influir en el desarrollo del bebé durante el embarazo e incluso después de su nacimiento, lo cual se relacionaría con las bajas expectativas para el niño en función a una desatención durante su crianza por parte de la madre, quizá desarrollada involuntariamente.


Durante el embarazo, se producen cambios hormonales a los que el organismo se va habituando paulatinamente. Ese es el motivo por el cual, a lo largo de dicho proceso de adaptación, las embarazadas comienzan a sufrir algunas molestias, como es el caso de las náuseas y los antojos.
Una investigación reciente, llevada a cabo por el doctor Charles J. Glueck, del Centro del Colesterol del Hospital Judío en Cincinnati, Ohio, reveló que las grasas trans podrían producir la muerte del feto durante el embarazo.
