Una de las cuestiones que más les gusta a las futuras madres planificar durante el embarazo, es elegir la decoración para la habitación del bebé.
Entre las cosas que no pueden faltar en el cuarto del bebé, por supuesto, están los adornos infantiles, los cuales vienen con diversas formas, ya sea de animales o letras, etc. Este tipo de objetos, entre los que se destacan los colgantes, no sólo son ideales para decorar la habitación sino que además sirven para estimular los sentidos del recién nacido.
Algo que no se debe dejar pasar por alto al decorar es la iluminación natural con la que cuenta la habitación. Este es uno de los indicadores que servirán para elegir el tipo de cortinas que se colocará. Hay algunos modelos que poseen doble capa, que resultan sumamente prácticas ya que permiten graduar el ingreso de luz del exterior. En caso de la iluminación natural no sea la suficiente, se puede optar por colocar lámparas extra. Si son con pantallas de colores, mejor, pues a los bebés les llama la atención en la oscuridad.
Los decoradores de interiores, suelen recomendar que se respete una paleta de colores equilibrada, siendo los tonos pasteles los ideales para decorar la habitación del bebé, como el celeste, rosa, amarillo o verde.
No hay que olvidar que la decoración debe ser armónica, por lo que es necesario evitar sobrecargarla de adornos, juguetes y colores pues, de lo contrario, podría resultar estresante para el recién nacido. Lo fundamental, es colocar objetos que llamen la atención y despierten los sentidos del pequeño, conservando siempre el equilibrio para que se sientan a gusto.
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Durante el último mes de embarazo es muy común que una se sienta cansada y con ciertas molestias, pero esta situación no puede servir de excusa para hacer a un lado la dieta.

Siempre se dice que los niños no deben ingerir mucho azúcar porque los puede tornar hiperactivos, debido al aporte extra de energía que supone su consumo. Pero en verdad dicha creencia es errónea, tal como lo afirma una investigación desarrollada por la Escuela de Medicina de Indiana en EE.UU, que fue publicada en la revista British Medical Journal.

No hay embarazada, sobre todo si se trata de una primeriza, que no sienta miedo al parto, pues se trata de algo completamente normal. Al fin y al cabo, es una situación que genera incertidumbre y, por consiguiente, cierto temor. Hay algunas que le tienen miedo al dolor, y a otras las desvela que su bebé sea sano.

La hiperamonemia es una enfermedad que se produce cuando un bebé nace con altas concentraciones de amonio en el torrente sanguíneo, lo cual puede llegar a ser muy grave para su crecimiento y buen estado salud. De modo que resulta de gran importancia poder realizar un diagnóstico del problema a tiempo, por lo que es necesario prestar atención a la operación de síntomas específicos, como la diarrea, convulsiones y el vómito, por mencionar algunos.
Según una investigación realizada por la Universidad de Rhode Island, el ancho de las caderas de las mujeres no incide para nada, como se pensaba hasta entonces, en la duración del embarazo. En realidad, lo que determina dicha duración es el propio metabolismo de la embarazada.