Cuando eres madre primeriza todo te parece nuevo, las sensaciones de tener a tu hijo contigo son inexplicables. Pero también existen muchos miedos, no sé sabe bien como actuar. Pero tranquila, muchas han pasado o están pasando por la misma situación. Y nosotros desde aquí te damos los mejores consejos para que te mantengas informada.
En este caso hablamos del ombligo, ¿cuándo se caerá el resto de cordón umbilical? No te preocupes, se caerá sólo en unos 5 o 10 días.
Para cuidar limpia y sana la zona del ombligo de tu bebé no es nada bueno mojar la ligadura. Límpiala día a día con alcohol. Vigila que el ombligo esté siempre seco, que no sangre ni tenga secreciones que darán lugar a malos olores. La piel que rodea el ombligo no debe estar roja por ningún concepto pues puede ser motivo de infección. Si ves que algo no va bien ve al pediatra, pues quizá el bebé necesite atención de su médico.
Cuando el resto del cordón umbilical se haya caído entonces ya puedes lavar su ombliguito con agua y jabón neutro.

¡Por fin tienes a tu bebé contigo! El niño está ya contigo en casa para crecer fuerte y sano. Pero no olvides que los primeros cuidados del bebé son esenciales para mejorar su calidad de vida en el futuro.

Los meses de calor son un poco complicados para los más pequeños, ya que es muy común que sufran de las tan molestas diarreas. Lo mejor es prevenir a través del conocimiento y con la máxima higiene. Se habla de diarrea cuando aumenta el número de deposiciones, se hacen de menor consistencia y, en la mayor cantidad de los casos, son más líquidas. En los lactantes y niños más pequeños provoca una importante pérdida de agua y de sales, lo que provoca un grave riesgo de sufrir deshidratación.

La madre puede, si se ve obligada, extraer la leche para poder darle de comer al pequeño en otro momento del día. Extraer leche, de manera manual o con la ayuda del sacaleches. De todas maneras, hay que advertir que se necesita un poco de práctica para hacerlo; pero, cada vez son más las mujeres que deciden realizar esto, para dar a sus hijos la leche materna, si no van a poder estar con él, en el momento de la toma. La clave para que esto sea efectivo, está en el hecho de que debemos conseguir que el efecto de la succión sea el doble, para conseguir que la leche salga. Para conseguir esto se aconseja hacerlo en un lugar íntimo, tranquilo y donde podamos pensar en el pequeño. Debemos elegir un lugar donde no haya muchas interrupciones, donde podamos estar tranquilas.
Hay que tener en cuenta una serie de cosas cuando le damos el pecho a nuestro pequeño, para que el momento de mamar no sea un problema. Lo primero, debemos levantar a nuestro pequeño “tripa a tripa”, de forma que no tenga la necesidad de girar la cabeza para poder llegar al pezón. Debemos agarrar el pecho con el pulgar hacia arriba y los dedos, justo por debajo, en la zona que hay por detrás de la aureola. Debemos esperar que nuestro pequeño abra la boca, de par en par. En ese momento, debemos acercar el pecho al niño. Debemos asegurarnos de que nuestro pequeño toma el pezón y buena parte de la superficie de la areola en su boca. Si todo está correcto el bebé va a mamar con la boca abierta y con su nariz y el mentón, que estén bien pegaditos, a nuestro pecho.